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4 claves para dar una buena primera impresión

¿Cuánto tiempo tardas en emitir un juicio´sobre una persona una vez te la presentan? ¿Cinco segundo, diez, un minuto…? Vamos, no mucho. El tiempo de echarle una mirada de arriba a abajo y de escuchar lo primero que diga.

¿Cuántas veces has emitido un juicio erróneo sobre una persona que recién te hayan presentado? A mí me ha pasado en muchas ocasiones. Mis propios mapas mentales hacen que en poco tiempo crea entender quién y cómo es mi interlocutor, aún estando equivocado.

En su libro “How to Succeed with People”, Paul McGee habla de la regla 90/90. Ésta consiste básicamente en que el 90% de la impresión que la gente se lleva de nosotros ocurre en los primeros 90 segundos.

¿Injusto? Sí. ¿Real? Como la vida misma.

La primera impresión es fundamental para ser escuchados

Sea precisa o no la regla 90/90, lo que está claro es que las personas construyen su propio juicio sobre nosotros en muy poco tiempo. Si éste es negativo, será muy complicado cambiarlo. Y aunque lo logremos a pulso, hasta que esto ocurra, esa imagen negativa perjudicará su percepción sobre nuestra credibilidad y autoridad y, en consecuencia, su nivel de atención e interés en nuestro mensaje.

Como presentadores, sabemos que el valor que ofrecemos va mucho más allá de lo que puedan decir 90 segundos. No obstante, como los juicios son inevitables, debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para optimizar la percepción que el público se lleva de nosotros, muchos antes incluso de abrir la boca. De esto dependerá que comencemos o no con la audiencia de nuestro lado.

Cuatro variables a tener en cuenta para asegurarnos de dar una buena primera impresión

1. VESTIMENTA

Andar bien vestido ayuda a aumentar la autoconfianza. Nos sentimos bien, nos sentimos guapos y, francamente, esa sensación mola y se transmite. Pero aparte de eso, cómo vamos vestidos dice mucho de nosotros. Por ello, a la hora de hablar en público hay que tener presentes dos claves en lo referente a la vestimenta.

  • Formalidad: Siempre ir, al menos, tan formal como el público. Aunque mejor un poquito más. Va de la mano con la percepción de autoridad. Y siempre es más fácil quitarse la chaqueta o remangarse la camisa, que hacer aparecer un traje como por arte de magia.
  • Comodidad: La ropa debe permitirnos movernos de manera fluida y cómoda. Un atuendo ajustado y que complique el movimiento hará que no actuemos de forma natural. Esto, sin contar el sufrimiento que supone la ropa incómoda.

2. PUNTUALIDAD

Es evidente que llegar tarde tira la imagen por el suelo. Pero llegar justos de tiempo también juega en nuestra contra. Por dos razones:

  • Logística: Es necesario contar con tiempo suficiente para probar el equipo, familiarizarse con la sala, conocer a las personas clave en el lugar. Si llegamos justos, basta con que una cosa salga mal para que comencemos con mal pie. Llegar (al menos) una hora antes de la presentación hace más fácil sortear cualquier imprevisto.
  • Fisiología: Parece una tontería, pero si llegamos justo en el instante en el que tenemos que comenzar a hablar y tenemos un apuro de ésos que sólo se resuelven en el baño, el cuerpo lo último que nos va a estar pidiendo es tener presente al público. Y se notará cómo nos retorcemos en escena.

3. SALUD

Sin meterme en asuntos médicos, lo que verdaderamente importa es estar física y mentalmente frescos. Esto permite hacer un buen trabajo, reaccionar con rapidez cuando hace falta y tener siempre las ideas claras. Para ello es básico el descanso (no habernos acostado a las 2:00 preparando el PowerPoint) y evitar el alcohol (o cualquier otra sustancia que nuble la agilidad mental y física).

4. ACTITUD

Los humanos somos muy buenos lectores de las intenciones de los demás. Porque el lenguaje no verbal dice lo que nuestras palabras esconden. Llegar con la intención genuina de aportar valor, de conseguir una situación ganar-ganar y teniendo claro que es gracias al público que estamos ahí, hace maravillas en lo que proyectamos y, por tanto, en lo que perciben los demás. Y si además vamos convencidos de que lo pasaremos bien, ya es la bomba.

La primera impresión es lo último en lo que tiene que preocuparse el público. Cuando se preocupa por ella es porque algo anda mal y la atención se desviará de donde realmente debe estar: en el mensaje.

Ten en cuenta estos cuatro puntos y tu público te recibirá de brazos abiertos.

Crédito de imagen

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Comentarios

  1. Excelente desarrollo y además tiene mucha importancia, porque dar una buena impresión es muy difícil y con estas 4 claves se hace todo mas facil.
    ¡Te felicito!

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