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4 palancas para ganarnos la confianza de la gente al hablar en público

Cuando hablamos en público, lo normal es que busquemos persuadir a nuestro público de algo.

Si eres comercial, que firmen el contrato.

Si eres jefe/a de departamento, que tu equipo haga un esfuerzo adicional para alcanzar los objetivos.

Si emprendes, que te concedan una segunda cita para hablar más en detalle sobre tu proyecto.

Para logra acción por parte de estas personas, éstas tienen que sentir que pueden confiar en ti. Porque si no lo hacen, no te harán caso, no habrá acción.

Si confían en ti, las probabilidades de llevarlos a tu terreno aumentan.

Públicos lógicos vs públicos emocionales

Para generar esa confianza hay que tener en cuenta que hay perfiles de personas a las que se les convence mayoritariamente de manera lógica. Hay otras a las que se les convence principalmente apelando a lo emocional.

Pero cuando cubrimos ambos aspectos, el proceso es mucho más efectivo.

Cuatro palancas para generar confianza

En el siguiente vídeo hablo de cuatro formas que, usadas de manera conjunta, nos ayudarán a ganarnos la confianza de la gente al hablar en público.

1. Ir al grano rápido 

No marear la perdiz y dejar claro de qué va el asunto de inmediato. La gente tiene poco tiempo, por lo que si, en el primer minuto, marcamos los objetivos de la presentación y lo que saldrán ganando con ésta, sentirán que valdrá la pena escuchar el resto.

Y mientras menos hables, mejor.

2. Dar datos 

¿De dónde sacamos lo que estamos contando? ¿Proviene de una fuente fiable o son datos al ojo? Cuando presentamos un proyecto, el público comprador o inversor quiere estar seguro de que lo que está escuchando es real. Así puede tomar una decisión certera.

Disponer de datos reales y sustentados en algo sólido dará a nuestras presentaciones la fuerza suficiente como para que el público pueda tomar decisiones favorables. 

3. Tener una actitud ganadora 

¿Te crees lo que estás contando? ¿Lo vives intensamente? La pasión es una de las claves para la persuasión. Cuando crees plenamente en tu tema y lo vives de manera intensa, esto se transmite, da buen rollo, da seguridad. Quiere decir que estás convencido de que la idea es buena.

Pero ojo, el entusiasmo es positivo, pero siempre que sea controlado. No se trata de ir dando botes y abrazando a la gente en las presentaciones, porque un entusiasmo descontrolado puede producir escepticismo por parte del público. Créetelo y transmítelo, pero con cabeza. 

4. Conversar, no presentar 

Esto implica dejar a un lado la dialéctica, las formas grandilocuentes y la jerga técnica simplificando al máximo el mensaje, y hablar con el corazón en la mano, como si lo hiciéramos a una sola persona.

Evita acrónimos, jerga sectorial y palabras en otros idiomas si no estás seguro de que la gente los conoce. ROI, CEO, OTA, Due Dilligence, Break Even, Apalancamiento o cualquier otra pijada de escuela de negocio; suena bonito pero, muchas veces, la gente no lo entiende.

La confianza no es difícil de ganar siempre que sepas cómo hacerlo.

Recuerda apelar tanto a la lógica como a la emoción y quienes te escuchan terminarán confiando en ti tarde o temprano.

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Imagen original de Brendan C.

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