Saltar enlaces

4 trucos para caer mal en un minuto y cosas que hacer para evitarlo

Caer bien mola. La magia que se genera cuando hay química entre dos personas (eso que en PNL llaman “rapport”) es capaz de transformar un encuentro banal en una relación interpersonal. Esa magia, acompañada de la confianza, es lo que promueve los amoríos, las amistades y los acuerdos comerciales.

No en vano, mi gran amigo Roberto me enseñó la frase: “All things being equal, people do business with the people they like”. Traducida al español se queda en:

“A igualdad de condiciones, la gente hace negocios con la gente que le cae bien.” tweet

No es suya; la aprendió de un antiguo jefe británico. Pero es una verdad como un monumento.

Pero ¿qué pasa cuando, tentados por las perspectivas de un potencial acercamiento con otra persona, se nos va la mano al intentar caer en gracia?

Más vale caer en gracia que ser gracioso

Cuando vivía en Santo Domingo tenía un amigo cuyo nombre prefiero guardarme pero a quien llamaremos Hilario Gracia.

Hilario era un tipo gracioso. Le encantaba reírse, hacer chistes y hacerse escuchar. Como yo, disfrutaba siendo el centro de atención. Con su círculo de confianza triunfaba; lo conocíamos bien y sabíamos que era buen tío, en el fondo. Pero a primera vista, nunca caía bien.

En sus mejores días era capaz de ahuyentar hasta a los bichos, igual que un repelente de mosquitos made in Vietnam. ¿Por qué?

Si no sumas, restas

En su libro “Como ganar amigos e influir sobre las personas” (la biblia de las relaciones), Dale Carnegie dice que el favor de los demás se gana más fácilmente interesándonos genuinamente por ellos durante pocos minutos, que contándoles nuestro propio libro durante días.

¿Te ha pasado alguna vez que alguien cercano que está pasando un mal rato te cuenta sus penas y no haces más que escucharle, y al final te agradece el ser tan buen/a conversador/a? Mismo principio…

Claves para caer mal en cero-coma…

Mi amigo Hilario tenía cuatro grandes problemas que lo hacían “la persona a evitar” cuando lo que buscaba era ser el alma de la fiesta.

  1. No paraba de hablar. Cuando creías que te daba una oportunidad, volvía de nuevo.
  2. No escuchaba cuando su interlocutor hablaba. Y buscaba siempre el hueco para seguir rajando.
  3. Presumía con frecuencia. Se echaba flores a sí mismo, fardando de logros, amigos y vivencias.
  4. Se hacía el gracioso a la primera de cambio. Tenía el repertorio más extenso de chistes de los que sólo me reí por pena o borrachera.

Caía mal porque todo lo que decía giraba en torno a sí mismo, no dando la oportunidad a los demás de ensalzar sus respectivos egos.

Si al público no le interesa, desconecta

Cuando esto ocurre en un encuentro social, en el mejor de los casos, la gente pasa de uno y sigue la conversación con otra persona. En el peor de los casos, pasamos a ser la comidilla y pocos querrán frecuentarnos en el futuro.

Si bien no ser capaz de ampliar el círculo social por caer mal puede ser muy duro, no es el fin del mundo. Pero cuando de crear y reforzar relaciones depende cobrar cada mes y poner comida sobre la mesa, la situación puede ser preocupante.

¿No eres comercial? No pasa nada. Salvo que trabajes en solitario o seas monje de claustro, tu capacidad de relacionarte con los demás determinará la facilidad con la que obtengas resultados. En prácticamente cualquier cosa.

Ya seas especialista en informática y tengas que enseñar a tus compañeros a usar un nuevo software.

Ya seas contable y tengas que gestionar los gastos de viaje de tus jefes.

Ya seas personal trainer y tengas que preparar físicamente a tus clientes.

Ya seas parte de una comunicad de vecinos y tengas que llevar una situación a votación en el edificio.

Ya seas ponente y tengas que hacer presentaciones para informar, motivar, persuadir o entretener.

Ya seas lo que seas y tengas que tratar con humanos.

Cómo evitar caer mal

No existe ningún hechizo ni píldora con resultados garantizados. Pero, hables tanto en público como en privado, puedes ganar muchos puntos con cualquiera si haces lo siguiente:

  • Habla lo justo y aprende a callar cuando toca. No contarlo todo sobre ti te hará parecer más inteligente y con cierto misterio.
  • Escucha activamente primero; habla después. Te hará mejor conversador/a por pura cuestión de entendimiento con el prójimo.
  • Interésate por los demás y deja que su interés por ti nazca solo. Ayudarán los dos puntos anteriores.
  • Deja los chistes para petit comité. Salvo que seas profesional del humor, las probabilidades de fracasar son altas.
  • Sonríe y mira a los ojos. Es lo más potente para conectar con la gente.

Caer bien es sencillo. Caer mal lo es aún más. Saca siempre lo mejor de tu personalidad, pero deja que los demás lo saquen primero.

(A mi compañero de Toastmasters Hilario: por favor no te des por aludido.)

¿Qué anécdotas tienes de gente que te haya caído mal? ¿Por qué te cayeron mal? ¿Qué provocó que fueran repelentes? ¿Cómo habrían podido hacerlo mejor?

Créditos de imagen.

¿Te gustó el artículo?

Suscríbete a mi newsletter y comienza a transmitir seguridad, a comunicar con pasión y a construir tu futuro.

Sin historias. Sólo contenido de valor.

Interacciones del lector

Comentarios

  1. Sebastián, me ha encantado tu entrada. Ayuda a reflexionar de muchos errores que se pueden cometer, ya sea por los nervios o por una forma de ser. Es bueno para, reflexionar y darse cuenta para la próxima vez hacerlo mejor.

    Te sigo y te leo desde el 2012 y, desde entonces tuve que afrontar nuevas etapas profesionales, como es el de hablar en público y, tus post siempre me han sido de gran ayuda.

    Recibe un fuerte abrazo y gracias siempre por aportar contenidos de gran valor.

        • Gracias por tu feedback, Jack. Me has dado una nueva idea de contenido que podrás ver en el artículo de este lunes 25 de mayo. Un saludo.

  2. Sebastián, me ha encantado tu aportación sobre caer bien y evitar caer mal. Definitivamente todas las personas que conozco que caen bien son personas generosas, que saben escuchar y establecer empatía. GRACIAS por tus aportaciones. Hace un año que te sigo y te siguen muchos de mis alumnos, has aportado mucho valor a nuestras clases, a nuestros debates y aprendizaje…. no pares !! Tú definitivamente eres generoso … ME CAES BIEN !!

    • Hola Olga. Qué ilusión me hace que me cuentes esto. Me encanta saber que el contenido que comparto es útil y que os está sirviendo como material de debate. A vuestra disposición en todo momento 🙂

  3. Yo me he encontrado varias veces desde niño con ese tipo de personas que hablan demasiado, no escuchan, no dejan hablar y además ¡con mal aliento!
    Con los años los descubres pronto y te alejas de ellos, la vida no merece ser malgastada con pelmazos así.
    Gracias Sebastian por un post tan cotidiano y útil, pones palabras a mis pensamientos a menudo y por eso sigo este blog.

    • Efectivamente, Pedro. La vida es corta y hay que sacar lo mejor de cada momento. Y ese tipo de personas no merece ni un segundo de nosotros.

      Mil gracias por tus palabras y por seguirme.

  4. Gran post Sebastian! Qué fácil es caer bien o mal. Qué sepas que me caes fantásticamente bien, jaja!
    Ahora en serio, valoro muchísimo tu forma de exponer tan clara y fresca, y tu generosidad en compartir tus conocimientos para que avancemos en este arte de hablar y comunicarnos.
    Gracias maestro

    • Qué bueno que te caigo bien, Cristina 😉
      Muchas gracias por tu comentario y por seguirme. Me da mucho gusto saber que lo que comparto es valorado y útil.

  5. Como bien explicas Sebastián saber escuchar activamente y usar esa información para dar la respuesta o consejo adecuado es básico no sólo para ser comercial sino para mantener cualquier tipo de relación social. Sea con tu pareja, tus amigos, tus colegas o tus clientes.

    Uno de esos posts que me hacen reflexionar sobre como actúo y mejorar para el futuro. Gracias Sebastián.

  6. Gracias Sebastián por este nuevo post, tan sugerente y enriquecedor como siempre.
    Y son tus ejemplos y vivencias personales que lo hacen aún más veraz, creíble y útil.
    Me recuerda lo que tantas veces nos repitió un querido Profesor de la UNI: “Quien habla se confiesa, quien escucha aprende”. Gracias MAESTRO y Amigo Sebastián.

    • Muchas gracias a ti por seguirme Miguel. ¡Qué gran frase! “Quien habla se confiesa, quien escucha aprende”. La tomaré prestada, si no te importa.

  7. Help, quiero aprender a expresarme adecuadamente frente a clientes, me da angustia no poder lograr objetivos, y siempre siento q estoy rogando q me compren.

    Esto puede cambiar?

    • Hola Bibiana. Sí, esto puede cambiar. Te recomiendo que te suscribas a mi boletín y lees los artículos que publico semanalmente. Puedes ver también la entrevista que me hizo Luis R. Silva en la que hablamos sobre hablar en público para vender. También busca mi artículo sobre encontrar el nicho adecuado para vender mejor. Suerte.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *