¿Qué Ropa Me Pongo para Hablar en Público?

que ropa me pongo al hablar en publico

¿Alguna vez has llegado a un evento y te has dado cuenta de que tu atuendo no era nada adecuado para la ocasión y que no encajabas ni con calzador?

¿Cómo te sentiste? ¿Observado, juzgada, fuera de lugar?

Recuerdo como hoy mi primera cena de navidad en mi antigua empresa. Unos días antes, todos recibimos un email con la invitación. Ésta nos felicitaba por la navidad, nos indicaba la fecha, el horario y un pequeño detalle en el que no me fijé por ir siempre con prisa:

“Código de vestimenta formal”.

Esa noche llegué el evento emocionado y con muchas ganas de fiesta. Llevaba unos vaqueros de pitillo color blanco, una camisa entallada con casi más botones abiertos que cerrados y, por supuesto, mi afro levantado. Vamos, Lenny Kravitz a lo dominicano.

Mi gran sorpresa al dejar el abrigo en el guardarropa fue que casi todos los hombres de la empresa iban en traje y corbata. Chasco total…

Cinco años y pico de trabajo duro me ganaron una imagen positiva en la compañía. Pero si hubieran juzgado sólo por aquel momento (como me consta que algunos hicieron, con algo de razón), habría tenido más suerte cantando en el metro de Madrid, que en el mundo empresarial. Aunque Eva (mi mujer) dice que canto fatal…

La primera impresión cuenta, y mucho

Según César Toledo del blog Análisis No Verbal, la apariencia es uno de los canales más influyentes de la comunicación, a pesar de los avances sociales y del esfuerzo normativo en la lucha por la igualdad. Por más que intentemos sustraernos de los estereotipos, es la principal fuente de información a la hora de formarnos una primera impresión de alguien.

Un estudio realizado en 2011 por profesores de la universidad de Saint Mary en Halifax, Canadá, demostró una realidad que cualquiera con dos dedos de frente habría podido intuir. Pero siendo un estudio científico, evidentemente tiene más peso que la pura intuición.

El estudio consistió en encuestar a 257 estudiantes quienes tenían que responder a preguntas basadas en la observación de fotografías de profesores vestidos de manera formal, semi-formal y casual.

Tras analizar los resultados, los científicos llegaron a varias conclusiones, dos de ellas especialmente relevantes:

  1. Los profesores con vestimenta formal daban la impresión de tener mayor credibilidad que los profesores vestidos de manera casual o incluso semi-formal.
  2. Los profesores con vestimenta menos formal eran percibidos como personas más simpáticas y preocupadas que los profesores vestidos de manera formal.

¿Quiere decir esto que para transmitir credibilidad y autoridad hay que emperifollarse, y para caer bien hay que dejarse el traje en casa? No realmente. Y la respuesta a esto está en la percepción de similitud o diferencia que pueda haber entre unos y otros.

La similitud genera confianza y complicidad

Este artículo en el blog Laws of Attraction dice que:

“Nos atraen las personas que consideramos similares a nosotros.”

Esto es porque la similitud reduce el conflicto, ya que dos personas parecidas normalmente tienen interacciones fluidas y llevaderas.

Una de las claves para conseguir la confianza de otra persona, ya sea en una reunión, en una presentación o en un evento social, es encontrar puntos en común entre ambos y explotarlos. Similitudes.

Por eso hablamos del tiempo con los extraños en el ascensor, del fútbol en una cita comercial antes de soltar nuestro argumento, o de lo frío que está el aire acondicionado en el salón cuando no sabemos qué más decir. Son ideas que sirven para ponernos en la misma frecuencia, para generar afinidad, para facilitar la conversación.

Otra manera de sentirnos parte de un mismo clan ocurre cuando notamos cierto parecido físico. Y no me refiero sólo a formar parte de una misma etnia, sino incluso a llevar un estilo de ropa similar (aunque ojo, ropa parecida y no idéntica, ya que no conozco a nadie que le guste encontrarse con otra persona con exactamente la misma ropa; me ha pasado y no es nada divertido).

De ahí que en la encuesta a los 257 estudiantes, los profesores vestidos de manera más informal generaran en los estudiantes sentimientos de cercanía. El estilo de un profesor que lleva pantalón corto y camiseta se parece más al de un estudiante, que el de un profesor que viste de traje.

Similitud = Proximidad.

¿Qué significa esto a la hora de elegir tu atuendo para un evento, una reunión o una presentación? Que mientras más te ciñas a la etiqueta de dicho evento, mayores las probabilidades de conectar de manera inconsciente con los demás. Y por tanto, de ganarte su confianza.

O dicho de otro modo, si tu vestimenta no encaja con lo que se espera que lleves, te será más complicado ganarte la confianza de las personas, porque inconscientemente te etiquetarán como alguien “diferente”. Alguien que no es “parte de la tribu”.

Lo que llevas suma o resta a tu nivel de autoconfianza

A la percepción que produce en los demás el mero hecho de llevar una prenda u otra, se suma la imagen que desprendemos en función de cómo nos sintamos llevándola.

Este artículo de The New York Times revela que el tipo de ropa puede afectar el rendimiento de algunas personas por hacerlas sentirse incómodas. Y es que, cuando sentimos que algo no nos va bien, porque nos hace vernos demasiado gordos, demasiado delgados, demasiado altos, demasiado bajos (o el complejo que prefieras), nuestra atención pone su foco en la ansiedad que nos genera la situación.

En consecuencia, el foco deja de estar de lleno en la tarea que se supone tenemos que hacer. Ya sea un examen, una conversación o un discurso. Y cuando el foco de atención no está donde tiene que estar, se nota en el resultado.

autoconfianza y seguridad

Dicho de otro modo, si no te encuentras bien en la ropa que llevas, te resultará difícil llegar a tu máximo potencial y mostrar la mejor versión de ti. Principalmente en situaciones en las que hay bastante en juego.

¿Qué ropa me pongo para hablar en público o hacer una presentación en un evento profesional?

Dicho todo esto, hay algunas pautas que puedes seguir a la hora de elegir qué ropa ponerte para dar una presentación importante. Da igual el foro, da igual el público.

Aunque ojo, no son reglas, sino pautas. Porque no aplican al 100% de los casos. Si eres Mark Zuckerberg, haz lo que te dé la gana. Al fin y al cabo, eres dueño de Facebook. (¡Hola Mark!)

1. Vístete un poco más formal que el público

¿Recuerdas a los alumnos y a los profesores?

Cuando hablas en público tienes que hacer malabares para conseguir (1) caer bien y (2) lograr que la gente te perciba como una autoridad. Y lograr un equilibrio entre ambos requiere esmero.

Para ello, es importante ir un poco más formal que el público, pero no demasiado. Porque demasiado formal te distancia emocionalmente y, por tanto, les costaría sentirte como alguien amigable.

Pero si vas sólo un poco más formal, fomentas la sensación de cercanía y, a la vez, mantienes tu imagen de autoridad con ese pequeño toque adicional.

Ejemplos:

  • Ante estudiantes de universidad (que van en pantalón corto y camiseta), ponte un vaquero y una camisa de vestir.
  • Ante un público de profesionales en un evento casual, ponte un traje sin corbata.

Pero ¡importante! Nunca, nunca, nunca te vistas más informal que el público, porque tu credibilidad quedará en entredicho y directamente no te escucharán. Te asociarán con alguien que no sabe, que no tiene experiencia y que no les aportará nada.

vístete un poco más formal que el público

Ante la duda, siempre es mejor pecar de formal que de informal. Ya que es mucho más fácil quitarse la chaqueta que cambiar los vaqueros por unos pantalones de vestir.

2. Evita distraer gratuitamente

La regla básica es la siguiente: Quieres que la gente preste atención a tu mensaje. Y tu mensaje sale de tu boca, tu expresividad facial y tu gesticulación. Cualquier cosa que ponga la atención de tu público en otro lugar es ruido que distrae de tu mensaje y tienes que eliminarlo.

Para ello, te sugiero lo siguiente:

  • Evita colores y patrones excesivamente llamativos: Lleva colores sobrios y lisos, que vayan acorde al color de tu piel y que contrasten con el fondo del escenario. Recuerda que lo importante es resaltar tu cara.
  • Evita elementos colgantes: Cualquier cosa que cuelgue hará de péndulo a medida que te muevas y, ¿a dónde crees que irá la mirada de la gente? Por eso evita llevar collares y pendientes grandes y llamativos, fulares o incluso la acreditación del evento (vuelve a ponértela al terminar tu ponencia).
  • Evita usar elementos que emitan ruido: Esto incluye zapatos con suela dura, joyas cerca del micrófono y cualquier otra cosa que suene al moverte. Por bajito que suene, basta con que se oiga un poco pero frecuentemente para sacar a la gente de quicio.

evita distraer a la gente de tu mensaje

3. Asegúrate de poder moverte libre y cómodamente

Por mucho que te guste esa chaqueta, por mucho que quieras mostrar esa nueva falda, si no te permiten moverte libremente y de manera cómoda, tendrás un problema por dos razones:

  1. Primero porque te sentirás como en una camisa de fuerza, incapaz de expresarte con total libertad, dejando tu mensaje a mitad del camino.
  2. Segundo porque la gente se dará cuenta de que pasa algo raro (debido a tus gestos y movimientos poco naturales) y comenzará a fijarse en ello.

¿Y cómo saber si podrás moverte libre y cómodamente con tu atuendo? Antes del evento, haz un ensayo general con la ropa que pienses usar en la ponencia y sólo si sientes que puedes moverte sin caerte al suelo, romper las costuras ni descomponer tu imagen, adelante, úsala.

4. Ojo con los tejidos translúcidos

Especialmente en los escenarios grandes en los que hay focos iluminándote para mejorar la visibilidad del público.

Si la ropa que llevas se transparenta con la luz (o el escote es muy pronunciado), te juro que nadie va a escuchar tu segunda frase, porque con la primera pasarán a pensamientos impuros. Seas chico o chica.

Por otro lado, hay algunos colores con los que se nota fácilmente si estás sudando (bajo el ala). Los colores pastel son especialmente traicioneros con esto.

Ante la duda, camisa blanca de tejido grueso o lisa de color oscuro, una camiseta que no se note debajo de la camisa o ropa interior del color de tu piel.

5. Siéntete bien con lo que llevas

La imagen que proyectas no sólo depende de lo que llevas puesto, sino también de cómo lo llevas. Eso significa que, para transmitir poder, tienes que sentirte poderoso. Para proyectar entusiasmo, tienes que sentirte entusiasmada. Para transmitir alegría, tienes que sentirte alegre.

Y para ello, es importante que te sientas bien con la ropa que te pones.

Además, tú eres tu propia marca y, para destacar, no puedes ser una copia de todos los demás. Por ello, asegúrate de que lo que llevas va acorde con tu propio estilo (dentro de la etiqueta del evento).

siéntete bien con lo que llevas

Por último, elige un corte de ropa y una talla que te favorezcan, evitando llevar prendas demasiado ceñidas o demasiado anchas, y en su lugar llevando la talla exacta que te corresponda (a lo largo y a lo ancho).

¿No sabes cuál es tu talla? Busca asesoramiento en tu tienda favorita o con alguna persona experta en moda.

Una cosa más…

Antes de salir al escenario, asegúrate de que todo esté en su sitio. No quieres que la primera impresión que se lleve la gente de ti sea arreglándote la camisa, alisándote el pelo o subiéndote la cremallera. Por muy bien que te veas tras retocarte, habrás tirado todo al suelo si te ven haciéndolo.

Mírate al espejo antes de ponerte en el campo visual de la gente y arregla lo que haga falta. Porque cuando salgas a la luz, será hora de ganarte a la gente con la mejor versión de ti. Showtime!

Si sigues estas indicaciones, no te prometo que te contraten como modelo, pero sí te aseguro que proyectarás autoridad y cercanía en tu próxima ponencia.

Y esto hará que tu mensaje llegue a la gente, que ésta te haga caso y que te inviten a hablar otra vez en el futuro.

¿Qué opinas tú? ¿Qué experiencias has tenido yendo demasiado formal o demasiado informal? ¿Y viendo a otras personas cuya vestimenta no encajaba con el evento? Cuéntanoslo que seguro aprendemos algo nuevo y hasta nos divertimos.

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