Saltar enlaces

Cinco preguntas para hacer una presentación efectiva

En el mundo empresarial las presentaciones están a la orden del día. Pero no porque sean habituales son necesariamente efectivas. De hecho, suele ocurrir todo lo contrario. Son más bien comunes los tostones comunicacionales y, por ello, resoplamos cada vez que nos enteramos de que nos toca escuchar una presentación.

A pesar de esto, es una gran suerte que la gran mayoría de las personas haga presentaciones mediocres y aburridas. ¿Por qué? Porque con dos o tres retoques nuestras propias presentaciones pueden destacar y, con ellas, destacamos nosotros también.

Cinco preguntas para hacer una presentación efectiva y asegurarnos de que sea escuchada con entusiasmo

Para lograr destacar a la hora de presentar basta contestar a algunas preguntas con anterioridad y, si la respuesta a alguna de éstas no es la adecuada, hacer las modificaciones de lugar.

1. ¿Tengo claro quién es mi público?

No hay nada más aburrido que escuchar un rollo que no nos interesa en lo más mínimo. En menos de diez segundos desconectamos y comenzamos a pensar en la lista de la compra, la tintorería y si nos hemos dejado la ventana abierta. No tener claro quién es nuestro público incrementa las probabilidades de que nuestro mensaje sea irrelevante y que consigamos perder su atención en poquísimo tiempo. En cambio, saber bien a quién vamos a hablar nos ayuda a diseñar un mensaje que resuene y que, por ello, quieran escuchar.

Más sobre el público.

2. ¿Cuál es el propósito específico de la presentación?

No tenerlo claro es como salir de viaje sin un rumbo fijo. Puede llegar a ser divertido pero, en el mejor de los casos, podemos perder mucho tiempo. Y cuando hacemos perder tiempo a la gente, ésta se mosquea. Saber bien hacia dónde vamos nos ayuda a afinar el tiro y a hacer sólo aquellas cosas que nos acerquen a dicha meta. Por ello, sólo comienza a preparar tu presentación teniendo claro lo que quieres que el público haga una vez te haya escuchado. Esto te ayudará a seleccionar el contenido adecuado y a estructurarlo de manera que, con cada frase, te acerques a dicho objetivo.

Más sobre el objetivo de una presentación.

3. ¿Es suficientemente claro el mensaje principal?

Para contestar a esto hay que preguntarse primero “¿cuál es el mensaje principal de mi presentación?”. Definir un único mensaje central es fundamental por dos razones: (1) Es la guía para nosotros como presentadores a la hora de seleccionar el contenido a presentar. (2) Es lo que permitirá al público recordar sobre qué iba la ponencia. Un mensaje claro y único facilita el entendimiento in situ y el recuerdo a posteriori.

Más sobre mensaje relevante.

4. ¿Es la estructura lógica y fácil de seguir?

Por muy claro que sea el mensaje, si damos vueltas y vueltas, terminamos yéndonos por la tangente, contando nuestra vida en verso y viendo salir humo por las orejas del público. Una estructura complicada impide que se entienda el contenido de nuestra charla. En cambio, una estructura lógica y sencilla facilita la labor del público y nos acerca a nuestro objetivo. Tipos de estructura hay muchos, pero ante la duda, elige tres ideas centrales y no te salgas de ellas. El tres es un número mágico porque es fácil de recordar.

Más sobre estructurar una presentación.

5. ¿Captaré su atención del público rápidamente?

La gran mayoría de las presentaciones comienza con una retahíla de frases protocolarias y agradecimientos pomposos que buscan agradar a la organización pero terminan aburriendo al resto de los oyentes (que por lo regular son mayoría). Esto no interesa y logra un efecto adverso en la atención del público. Para salir del montón y lograr enganchar al público desde el inicio, debemos ser capaces de sorprenderlos desde el primer minuto, haciéndolo distinto al resto de los mortales. Basta con hacer una pregunta retórica, soltar un comentario o dato llamativo o incluso contar una anécdota. Esto te ganará el primer minuto de atención sin duda.

Más sobre cómo iniciar una presentación.

Insisto. Hay muy malos presentadores sueltos por el mundo. Y no porque sean malos comunicadores de por sí, sino porque no tienen las herramientas necesarias para presentar de manera efectiva. Eso hace que cualquier mejora en nuestra manera de comunicar nos posiciones muy por encima de la media.

Asegúrate de hacer este ejercicio y contestar siempre a estas cinco preguntas. Si la respuesta a alguna no es satisfactoria, procura hacer los cambios que tocan. Tu público te estará muy agradecido y tu presentación logrará los resultados deseados.

ENTRADAS RELACIONADAS:

Imagen de Mutiara Karina

¿Te gustó el artículo?

Suscríbete a mi newsletter y comienza a transmitir seguridad, a comunicar con pasión y a construir tu futuro.

Sin historias. Sólo contenido de valor.

Interacciones del lector

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *