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Cómo controlar los nervios en escena: Entrevista a Damián Alcolea

En esta quinta entrevista tenemos como invitado a Damián Alcolea, actor, autor, cantante góspel y uno de mis primeros compañeros en Toastmasters. Damián es Licenciado en Interpretación formado en Murcia y Londres. Co-fundó la compañía Teatro del Ser y ha actuado en series televisivas como “El Internado” y “Águila Roja”. Actualmente trabaja en la Sala Malasaña avivando en sus alumnos la pasión por el teatro y enseñando a empresas a mejorar sus habilidades de comunicación con sus clientes y entre sus propios empleados. Más sobre Damián al final de la entrevista.

7 preguntas con Damián Alcolea para controlar los nervios en escena

1. ¿Qué papel juegan los nervios por salir a escena en la vida profesional de un actor?

Hasta cierto punto, los nervios son necesarios. Te ayudan a tener energía y a ser creativo en escena. Pero -por ejemplo-  cuando has hecho la misma función más de cincuenta veces, a veces no los tienes. Y también está bien. Por otro lado, cuando los nervios superan el grado que yo llamo “de ayuda”, son peligrosos y pueden ocasionar fallos u olvidos en escena. Por eso es importante aprender a gestionar bien los nervios cuando superan ese nivel.

2. ¿Qué ritual sigues antes de entrar en escena para meterte en papel y prepararte para actuar?

Antes de salir a escena, siempre necesito retirarme en soledad aunque sea unos segundos y “conectar” a través de la respiración con mi personaje. Normalmente, una vez he “conectado” emocionalmente con él, me muevo por el espacio “con sus gestos”, observo el espacio “con su mirada” y declamo algunas frases con “su voz”.

3. Con tu larga experiencia, ¿qué trucos usas hoy en día para calmar los nervios asociados a actuar frente a un público?

Lo primero de todo, me escucho a mí mismo y veo qué es lo que necesito en cada momento. No todas las situaciones son iguales, y por lo tanto los nervios ocasionados por estas también son diferentes. 

Normalmente uso la meditación. Suelo utilizar una app de Mindfulness que me recomienda la meditación que es mejor para mí en cada momento en base a como me siento física, mental y emocionalmente: “Stop, Breathe and Think”. Es realmente buena y tiene meditaciones de muy variada duración (desde 3 minutos hasta 20). 

En otras ocasiones, me relajo a través de la respiración, que en sí es un tipo de meditación. Los programas para la eliminación del estrés y la ansiedad que enseñan en la Fundación “El Arte de Vivir” fueron todo un descubrimiento para mí (sin duda los recomiendo) y en estas situaciones de nervios a veces los utilizo y me resultan de gran ayuda. 

Pero hay veces que lo que necesito para aliviar mi ansiedad es “soltar” de una forma mucho más explosiva. En esas ocasiones, me pongo a dar golpes de karate en el aire dejando salir la voz, a saltar o incluso a cantar.

4. ¿Cómo ha evolucionado tu reacción ante esos nervios con el paso de los años y qué ha facilitado dicha evolución?

Como me ha ocurrido con el miedo, he ido aceptando los nervios como parte del proceso y ello ha facilitado mi relación con ellos. Hay veces en que me he puesto muy nervioso porque en realidad se trataba de una situación que era para estarlo. En esas ocasiones, lo primero ha sido aceptar que era comprensible estar nervioso. Y eso solo ya me ha ayudado a “sentir” y a gestionar los nervios de otra manera. He llegado a este enfoque con el tiempo y la experiencia, que -en mi opinión- son los mejores maestros. 

5. ¿Qué consejos prácticos recomendarías a un novato de la actuación para calmar los nervios que produce actuar?

Sobre todo que se prepare bien. Cuando estás bien preparado para hacer “cualquier cosa”, ya sea una competición deportiva, hablar en público o actuar, normalmente los nervios no llegarán a ser insufribles, pues te sentirás capacitado para la labor que estás a punto de desempeñar. Otra cosa son los nervios provenientes del miedo al error o el miedo a equivocarnos. Es obvio que no queremos errar en un entorno como el teatro, en el que no puedes volver atrás para editar y corregir. Pero normalmente aceptar que podemos ser muy buenos profesionales y, a pesar de ello, equivocarnos (hasta a los más grandes les pasa) tranquiliza bastante. A mis alumnos de teatro (imparto clases para aficionados en Sala Malasaña en Madrid) de hecho les digo que “no hay error”; que en verdad cada error es una oportunidad de aprender. Pero cuando empiezas a veces es difícil verlo. 

6. Si pudieras resumir en un solo concepto aquello que define el éxito a la hora de conectar con el público y hacer una función maravillosa, ¿qué sería y por qué?

En estos casos si tengo que elegir una palabra siempre hablo de complicidad, porque es un concepto que implica muchas cualidades. Supone que hay una verdadera conexión con el público y que esa conexión viene de una escucha activa que se está ejerciendo en todo momento hacia tus compañeros y también en cierto modo hacia el público. Pero también implica que esa conexión es de verdad. O sea que hay sinceridad y organicidad en lo que se está haciendo, o en otras palabras que todo resulta fácil y natural a los ojos del espectador. 

7. ¿Cuáles secretos del teatro nos pueden ayudar a hacer presentaciones excelentes?

Tal como expliqué en el taller que impartí en Madrid Toastmasters Division Conference “Empodérate usando las herramientas de los actores”, y dejando de lado los temas de la complicidad y la escucha, resaltaría tres herramientas que se trabajan mucho en el teatro y que sin duda son imprescindibles para hacer presentaciones extraordinarias:

*La presencia. Los actores tenemos que llenar el espacio físico con el cuerpo y con la voz para llegar al público. Para ello tenemos que “vivir en el momento presente”, en el aquí y el ahora, ser conscientes de nuestro cuerpo y “habitarlo” desde el pelo hasta los dedos de los pies. 

*La emoción. Como decía uno de mis profesores, Antonio de Béjar, “Si un actor no mueve los corazones, entonces moverá los culos”. Lo mismo ocurre con las presentaciones. Hay que apelar a las emociones del público y mover sus corazones. Las grandes marcas (Apple, por ejemplo) han aprendido bien esta lección y sus presentaciones están cargadas de emoción, pasión y verdadera conexión con el público.  

*La confianza. Nada de esto es posible si uno no confía en sí mismo o en el mensaje que tiene que comunicar. Es primordial estar absolutamente convencido del valor de lo que uno está diciendo -de que lo que uno comunica mejora el mundo de algún modo- para llegar a convencer a tus interlocutores. Lawrence Olivier decía: “Un actor se persuade primero a sí mismo y luego persuade a su público”. Yo diría que un orador también.

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Imagen de Álvaro Serrano Sierra.

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Comentarios

  1. Gracias Sebastian por aportar el testimonio de Damian. Hablar en público tiene mucho de sentido escénico y es por ello que tenemos mucho que aprender de los actores.
    Mas si cabe si es alguien con la sabiduría y la humildad que brillan en Damián. Es una gozada escucharle y aprender de él. Recomiendo este link con la Master Class de 5 minutos que dio en un programa de TV. GRACIAS !! Olga
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/alaska-y-segura/masterclass-damian-alcolea/3116136/

    • Damián es un grande y lo demuestra claramente este vídeo que compartes con nosotros Olga. Mil gracias.

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