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El Pistolero o señalar al público

El Pistolero o señalar al público

Ésta es la sexta entrega de Personajes Corporales.  ¿De qué va esto? De las malas prácticas de lenguaje corporal en la
s presentaciones, explicadas con analogías de la vida diaria.

Las analogías permiten entender fácilmente conceptos (a veces) complejos. Con un personaje de la vida cotidiana y sus gestos, aprenderás qué cosas debes evitar al desenvolverte frente a un público. Si lo haces, tu público podrá prestar atención a lo que de verdad importa: tu mensaje.

“El pistolero” es un tipo malo. Tan malo que, cada vez que entra en el bar y pide un whiskey, hasta el camarero intenta evitar su mirada o incluso dirigirle la palabra, no vaya a ser cosa que le toque un disparo entre ceja y ceja.

Apuntando su pistola intimida hasta al más duro del barrio. Es arrogante, inspira desconfianza y falta de modales. Es alguien a quien todos preferiríamos no cruzarnos en ningún momento para evitar un conflicto seguro del que nadie sale ganando.

SEÑALAR AL PÚBLICO ES NEGATIVO

Hablando en público nos convertimos en “el pistolero” cuando señalamos al público con el dedo índice y el puño cerrado.

Según Allan Pease en su libro El Lenguaje del Cuerpo: Cómo interpretar a los demás a través de sus gestos, el gesto de señalar es tan violento como pegar un martillazo psicológico a nuestro interlocutor.

Señalar a los demás es un ataque directo en toda regla. Sin que lo queramos, hacerlo amenaza, intimida y, directamente, queda feo. Por eso, no señales a nadie con el dedo índice y el puño cerrado cuando hables en público. (De hecho, evítalo en cualquier situación, salvo que te hayan robado la cartera y tengas que identificar al ladrón, o situaciones de ese estilo.)

¿CÓMO SEÑALAR AL PÚBLICO SIN OFENDER?

Con la mano abierta. Como cuando damos paso a otra persona.

Señala con la palma abierta

Señala con la palma abierta

Al hacerlo así evitamos tanto la amenaza implícita como caer mal, a la vez que logramos nuestro cometido de dar la palabra, reafirmar lo que ha dicho alguien en concreto o simplemente apuntar a una persona en el público.

Por ello, si surge la necesidad de señalar al público, recuerda hacerlo siempre con la mano abierta y nunca con el dedo índice y el puño cerrado.

Sentir cierto nivel de ansiedad al hablar en público es perfectamente normal. Pero si aprendemos a observar nuestro comportamiento mientras presentamos y, tras obtener feedback implantamos los cambios necesarios, lograremos mejorar y evitar este tipo de gestos que sólo restan efectividad a nuestras ponencias.

Nota importante: Lo primero es hacer bien los deberes. Esto implica planificar la ponencia concienzudamente, prepararla con esmero y practicarla hasta que salga con fluidez. Hecho esto, lo siguiente en importancia es asegurarnos de que lo que digamos con la boca y con el cuerpo concuerde. Lo demás saldrá solo.

Imágenes de Torch Magazine y de C Manuel 

 

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