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Abracadabra: 5 Claves para hacer magia en las presentaciones

“Todos llevamos un mago dentro.” – Jorge Blass tweet

Magia, ilusionismo, prestidigitación… Llámalo como lo llames, es un arte en toda regla.

La semana pasada tuve el honor de asistir a la 6ta edición de Talentya. Un think tank en el que se reúne un grupo de líderes de diversos sectores para debatir, durante tres días, sobre el pasado, el presente y el futuro, en busca de respuestas y con el fin de generar cambio. Allí conocí a dos de los magos más reputados de la escena española: Jorge Blass y Mago More. Me encantaría decir que compartí escenario con ellos… Si dar la bienvenida cuenta, pues sí, compartimos escenario.

Con una delicadísima habilidad retórica y con una increíble habilidad de movimiento, ambos lograron que hasta el más incrédulo creyera. Nos hicieron dudar de lo evidente y tirar a la basura las leyes de la física.

Cómo usar principios de magia en las presentaciones y hacerlas memorables 

La magia es espectáculo y, por tanto, el mago busca deleitar a su público para que, al salir del show, todos sus esquemas estén felizmente rotos. Al hacer presentaciones también buscamos romper ciertos esquemas para lograr un cambio en la forma de pensar de nuestro propio público.

¿Qué podemos sacar de la chistera y tomar prestado de los magos a la hora de hacer presentaciones y dejar a la audiencia encantada? Al menos teniendo en cuenta cinco claves.

1. El objetivo siempre claro

Todo lo que un mago dice y hace en escena está pensado con un propósito: sorprender. Sólo si el público queda encantado, el espectáculo es exitoso.

Ten siempre el objetivo de tu presentación a la vista y busca que todo lo que hagas (durante la preparación) y digas (durante la ponencia) te acerque a éste. Más sobre objetivos en este vídeo. 

2. Lo primero es el público

Para sorprender no se puede perder de vista nunca a quién se tiene en frente. Jorge Blass dice que el “Efecto WOW!” busca materializar los deseos del público. Y es que sin público no hay función. Por ello, todo lo que hace un mago tiene al público presente.

Conoce a tu público, así como sus deseos y necesidades. Sólo así podrás hablar en términos que entiendan, que les interesen y, en consecuencia, que te ayuden a obtener resultados. Más sobre el público en este vídeo. 

3. La atención es tu mejor aliado

Un buen mago sabe que la atención del público no es eterna ni gratuita. Por ello busca mantenerla con recursos como la interacción con éste. Pero lo que realmente lo hace mago es cómo dirige esa atención a donde mejor le conviene. Usando la palabra y los movimientos, “engaña” al público con su consentimiento para lograr el efecto de aparición/desaparición sin que nadie se dé cuenta de cómo lo ha hecho.

Al hablar en público, la atención de quien escucha es la base para alcanzar nuestros objetivos. Cáptala desde el minuto uno con una sorpresa. Mantenla dejando claro el beneficio que obtendrán. Asegúrala variando el ritmo, utilizando recursos como la interacción con la audiencia. Pero sobre todo, recuerda que el protagonista eres tú, y que los elementos visuales son meras ayudas. Por eso, cuando hables, busca siempre dirigir la atención de quien escucha hacia tu cara, y saca de su campo visual todo elemento que no estés utilizando. Si es un objeto, escóndelo; si es una diapositiva, pon la pantalla en negro. Más sobre atención en este vídeo. 

4. Sonríe (siempre que sea apropiado)

Salvo cuando van a cortar a una persona en dos o se van a meter dentro de un tanque lleno de agua atados de arriba abajo, los magos sonríen. De esta manera transmiten energía positiva, necesaria para que el público se lo pase bien y esté abierto y predispuesto a creer lo que ve.

Frente a un público, siempre que hables de objetivos, de esperanza, de logros, del futuro, de equipo y de todo aquello que busque motivar, inspirar o persuadir, muestra tu mejor sonrisa. Ganarás su buena voluntad y, con ésta, adeptos a tu causa. Más sobre sonreír en esta entrada. 

5. Practica hasta el agotamiento

Para dejar a la gente patidifusa, los magos sólo pueden ser excelentes. Y, para serlo, deben lograr una fluidez prácticamente perfecta (a los ojos del público), sólo alcanzable con horas y horas de ensayo.

La preparación de una ponencia no termina con el PowerPoint. Termina sólo cuando el ensayo sale fluido, natural y conversacional. Esto sólo se logra verbalizando la presentación muchas veces. Todas las que haga falta, sin escatimar en esfuerzos. Más sobre practicar en esta entrada. 

“Los públicos del mundo perdonan un error, pero no perdonan el aburrimiento.” – René Lavand tweet

Mago More, con su don de palabra y facilidad para hacer reír, y Jorge Blass, con su energía positiva e inexplicable habilidad en las manos, son dos maestros del espectáculo capaces de mantener a cualquiera al borde de la silla, haciendo que brillen sus ojos incluso horas después de la función.

Aprende de ellos para hacer presentaciones mágicas. Haz que brillen los ojos de tu público con un mensaje relevante y personalizado, manteniendo y dirigiendo su atención desde el minuto uno, y mostrándoles respeto con una preparación impecable. Si lo haces, la magia de verdad la terminarán haciendo ellos.

Ahora me ves, ahora no me ves.

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Imagen de Xava du

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