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Hacer Preguntas para Ser Más Interesante al Hablar en Público

¿Alguna vez te has visto en la situación de estar contando algo mientras ves como los demás se marean con lo que dices?

Si lo has vivido es porque no has logrado captar su interés.

¿Le interesa lo que dices a la gente que te escucha?

Si no le interesa, te darás cuenta rápido. Según un reciente estudio realizado por Microsoft, la capacidad de atención del humano promedio de hoy es de 8 segundos (uno menos que la del Goldfish). Esto implica que, si a la gente que te escucha no le interesa lo que dices, en 8 segundos encontrarán la excusa para dejar de hacerlo.

En cambio, si les interesa lo que cuentas, seguro que te prestarán atención por más de 8 segundos. Incluso, podrías tener su atención indivisible hasta 10 ó 15 minutos, por muy tostón que parezca lo que cuentas.

Pero, ¿cómo hace para que te sigan escuchando una vez pasados esos 10 a 15 minutos, teniendo en cuenta que las presentaciones suelen durar más?

Hacer preguntas para cambiar el ritmo

En el siguiente vídeo descubrirás una clave sencilla pero efectiva para ayudarte a dirigir la atención de las personas y despertar más fácilmente su interés. ¿Para qué? Para que te escuchen durante más tiempo.

Al cerebro le interesa lo que cambia

Uno de los grandes problemas de las presentaciones de trabajo es la monotonía en ritmo y en tono. Lo que Patricia Fripp llama “sameness”.

En su libro “Entrena tu cerebro”, Marta Romo dice que al cerebro le interesa lo que cambia, no lo constante.

Si un ruido repetitivo se escucha durante unos segundos, al rato se ignora. Lo mismo pasa con algunos olores, salvo que la persona que tengas al lado lleve 4 días sin ducharse, que a ese olor no se acostumbra nadie.

Cuando algo es muy monótono, nuestro cerebro desconecta porque la atención no se sostiene ante algo muy lineal.

Por muy interesante que sea una presentación, si el ponente mantiene una misma tónica durante varios minutos, comenzamos a aburrirnos porque buscamos variedad.

La pregunta retórica, no sólo cambia el tono del discurso, sino que pone a la gente a reflexionar, sacándola de su letargo. Y es una fantástica figura retórica para pasar de un concepto a otro. Ejemplo: “Mallorca es el paraíso a la vuelta de la esquina. ¿Por qué? Porque tiene las mejores playas del Mediterráneo”.

Preguntar esperando una respuesta no sólo cambia el tono del discurso, sino que cambia el foco de atención del ponente al público ya que hace que otras personas participen. Y a quien no le preguntes le pone las pilas por si le haces una pregunta inmediatamente después.

Incorpora variedad en tu discurso para mantener a la gente atenta. Haz preguntas retóricas para buscar la reflexión y pasar de tu tema a otro. Y haz preguntas esperando respuesta para implicar a tu público. Lo que digas será de repente mucho más interesante.

¿Qué opinas? ¿Qué experiencia has tenido haciendo preguntas en tus presentaciones? Deja tu comentario más abajo para continuar el debate.

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