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La mejor plataforma para aprender a hablar en público

Era una noche de mayo de 2009. Bañado en sudores fríos y muerto de miedo, hablé ante 500 invitados en la boda de mi primo André. La preparación de semanas y los consejos de Dale Carnegie en su libro “El camino fácil y rápido para hablar eficazmente”, me permitieron hacer un trabajo medianamente decente o, al menos, lo suficiente como para sentirme realizado y robar la atención a la novia (por unos minutos). Sin saberlo, esa noche me cambió la vida y se me abrió la puerta a un mundo nuevo. Gracias a esta experiencia, comencé a buscar algo sin tener muy claro el qué y, tras unos meses de búsqueda, conocí Toastmasters.

Toastmasters es una asociación sin fines de lucro que, desde 1924, ofrece a sus miembros la posibilidad de desarrollar habilidades de comunicación y liderazgo a partir de un programa de aprendizaje que, tras casi un siglo de historia, sigue siendo tan vigente y efectivo como en sus inicios. Dicho programa enseña a las personas a dirigirse cómodamente a un público basándose en un manual de enseñanza, práctica frecuente y mucha retroalimentación. No sólo es el sistema más coste-efectivo del mundo (en mi opinión), sino que es la plataforma más adecuada para cometer errores porque los presentadores no son juzgados, ya que todos los presentes en las reuniones (1) han pasado por la misma situación que quien está hablando o (2) pasarán por ella pronto.

En Toastmasters he conocido a mucha gente y entre todos tenemos algo en común: el deseo de aprender a hablar en público. Lo enriquecedor del asunto es que cada quien ha decidido formarse en dicha área por una razón distinta. Pero, ¿para qué aprender a hablar en público? ¿Para qué esforzarse en desarrollar las propias habilidades de comunicación?

  • Persuadir y traer a la gente a nuestro terreno en cualquier contexto. Esto sólo es posible mediante la comunicación efectiva.
  • Negociar eficazmente, en el ámbito profesional o personal. Ya sea cerrando un acuerdo comercial o eligiendo el destino de las próximas vacaciones en familia, un argumento contundente y las herramientas para sostenerlo, son necesarios para lograr nuestros objetivos.
  • Aprender a hacer networking con resultados y cultivar nuestras relaciones personales. Porque, al fin y al cabo, somos animales sociales y la comunicación es el hilo conductor que permite que nos mantengamos unidos. Ser comunicadores efectivos nos facilita la conexión y el involucramiento con los demás.
  • Mejorar la autoconfianza. Aunque no tengan abuela, pocas personas gozan de una autoestima plena. Está probado que hablar bien ante un público suma en este campo. Entramos entonces en un círculo virtuoso en el que comunicar bien nos otorga autoconfianza y esta autoconfianza nos da, a su vez, seguridad al comunicar nuestras ideas.
  • Mantener la atención de las personas. Disfrutemos o no de ser el centro de atención, cuando hablamos queremos que se nos escuche. Hilvanar nuestras ideas de manera coherente, lógica y sin desperdicios, facilita dicha atención.
  • Condensar y decir lo verdaderamente importante. Por ahí se habla mucho del Síndrome de Cantinflas que no es más que “decir poco con muchas palabras”. Nadie disfruta de que le hagan perder el tiempo y, no ir al grano al exponer una idea, hace perder tiempo.
  • Mejor comunicación con los niños. Todavía no los tengo, pero una gran parte de comunicar depende de escuchar. Si escuchamos y prestamos atención, podemos aprender a leer entre líneas y comprender más allá de lo que dicen las palabras. Creo que esto es fundamental al tratar con los niños.

Mi trayectoria en Toastmasters comenzó por querer ser presentador de MTV, hombre del tiempo o cualquier otra profesión que estuviera bajo el escrutinio popular. En los casi tres años que llevo en esto he aprendido mucho más de lo que me habría imaginado. Cosas que pueden ser de gran utilidad a cualquiera. Por mencionar algunas:

  • La facilidad de comunicación es relativa: Hay personalidades que facilitan el aprendizaje (ser extrovertido, sociable, “sinvergüenza”) pero, con independencia de éstas, todos podemos llegar a ser comunicadores competentes, siempre que nos lo propongamos y tengamos siempre presente lo siguiente.
  • La práctica hace al maestro: A hablar en público sólo se aprende hablando en público. No hay una píldora mágica ni una receta para llegar más rápido. La teoría es necesaria pero, como en cualquier materia, sólo el que practica realmente aprende. Más sobre practicar en un artículo anterior.
  • Todos somos oradores: Todos tenemos que comunicar – en reuniones de trabajo, en la barra de la discoteca, en la junta de vecinos. Ya sea en conversaciones uno a uno o ante un público de cientos de personas, todos comunicamos constantemente. Y como nadie nace sabiendo, el que se forma destaca, domina, triunfa.
  • La comunicación y el desarrollo van de la mano: Aprender a comunicar eficazmente nos hace mejores personas. Ser buenos comunicadores nos facilita las interacciones con los demás (elevamos nuestra capacidad de persuasión y de liderazgo), nos proporciona autoconfianza (lo que nos abre muchas puertas) y agiliza nuestros procesos mentales (haciéndonos más inteligentes en lo social, en lo emocional y en lo analítico, al menos).
  • El miedo es una ilusión: El miedo escénico es relativo, controlable y perfectamente normal. Está francamente sobreestimado y se vence con cuatro herramientas – preparación, práctica, un buen juego interno y familiaridad con el público. Más sobre cómo controlar el miedo escénico en un artículo anterior.
  • Existen técnicas desfasadas: Algunas técnicas que hemos aprendido durante años no son válidas (y puede que nunca lo hayan sido). Imaginar al público en pelotas, mirar a la pared (o no ponerse las gafas de ver) para evitar el contacto visual con el público, son “secretos” que no hacen más que alejarnos de la audiencia. Hay que tener ojo con lo que se aprende y ponerle sentido común.
  • Subestimamos a mucha gente: Hay gente muy interesante en este mundo que no llegamos a conocer por falta de nexos y  puntos en común. Permitirnos escucharlas facilita dicho nexo. Los discursos, y Toastmasters mismo, nos brindan la oportunidad de escuchar a personas que, de otro modo, posiblemente no escucharíamos nunca y que, en realidad, tienen la capacidad de enriquecer nuestra percepción sobre las cosas y sobre la vida.

Aun así, nadie aprende en piel ajena y por mucho que me explaye y tire flores a la institución que me ayudó a encontrar mi pasión, hay que ver para creer. Hay que presenciarlo uno mismo y decidir si vale o no la pena dar el paso.

¿Crees que mejorar tus habilidades de comunicación te permitirá progresar en tu carrera profesional? ¿Entiendes que comunicar de forma efectiva fortalecería tus relaciones sociales?

¿Por qué no formarte?

Logo cortesía de Toastmasters International.

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Comentarios

  1. Buenas noches. Sabrá usted por casualidad; si existe en Venezuela alguna filial o forma de pertenecer a Toastmaster? He intentando infructuosamente averiguar esto pero en la red no consigo información. Agradezco, cualquier información. Hasta la próxima y que siga cosechando exitos

  2. Hola Sebastián, gracias a ti, hoy descubrí la existencia de Toastmasters. Soy alguién preocupado por mejorar la oratoria de manera seria, infortunadamente, como Francisco te lo mencionó arriba, no hay ningún club en Venezuela; no obstante, acabo de seguir por Twitter las cuentas de Mexico, Puerto Rico y dos en Espeña. Dónde consigo material instructivo y lineamientos para intentar fundar uno, o un acercamiento con ustedes? Gracias. Genial tu Blog.

Trackbacks

  1. […] Toastmasters es una asociación sin fines de lucro que, desde 1924, ayuda a las personas a desarrollar habilidades de comunicación argumentando que éstas son imprescindibles para el liderazgo a cualquier nivel. Presente en más de cien países (uno de ellos España), promueve un programa educativo en el que los participantes aprenden, sin profesores, con mucha práctica y dedicación, siempre acompañadas de feedback oral y escrito. Estoy convencido de que es la mejor plataforma para aprender a hablar en público y en el siguiente enlace sabrás por qué. […]

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