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La Bailarina de Ballet o mover los pies al hablar en público

Ésta es la séptima entrega de Personajes Corporales ¿De qué va esto? De las malas prácticas de lenguaje corporal en las presentaciones, explicadas con analogías de la vida diaria.

Las analogías permiten entender fácilmente conceptos (a veces) complejos. Con un personaje de la vida cotidiana y sus gestos aprenderás qué cosas debes evitar al desenvolverte frente a un público. Si lo haces, tu público podrá prestar atención a lo que de verdad importa: tu mensaje.

“La bailarina de ballet” es un personaje admirado por muchos. Entretiene con su gracia y con su arte. Es dócil, flexible, contorsionista. Se mueve como el viento… salta, gira y para de golpe, haciendo movimientos imposibles con sus extremidades.

Entre plié, demi plié y grand plié¸la bailarina de ballet (o el bailarín en su caso) mueve los pies en un intento de superar a Michael Jackson en un concurso de claqué. Mientras arrastra la punta, flexiona las rodillas, abre y cierra, es capaz de mantener el torso fijo como si con éste no fuera la cosa.

MOVER LOS PIES AL HABLAR EN PÚBLICO PUEDE SER PERJUDICIAL

Hablando en público nos convertimos en “la bailarina de ballet” cuando, al intentar mantener una postura erguida y fija, movemos los pies de un lado a otro. Cuando pasamos el peso de una cadera a otra. Cuando levantamos la punta o el talón. Cuando los hacemos bailar sin darnos cuenta.

Y sí, lo hacemos de manera inconsciente. El problema es que ese movimiento errático y discotequero no es más que una muestra de ansiedad que refleja unas ganas brutales de salir corriendo. Es un acto reflejo propio de alguien nervioso, que no se siente a gusto y que preferiría estar en cualquier otro lugar menos ése.

EL ATRIL NO NOS HACE INVISIBLES NI INVENCIBLES

Una de las claves para esconder el miedo a hablar en público es hablar detrás de un atril. Es como un escudo protector anti terroristas. No lo recomiendo porque crea una barrera física que dificulta (por no decir que imposibilita) la conexión con el público. No obstante, si bien ayuda a calmar los nervios, no los apacigua del todo, porque el bailoteo no desaparece.

Muchos, al hablar detrás de un atril, no se dan cuenta de que éste es transparente/translúcido o no es sólido y, por tanto, permite ver lo que hay detrás de éste (normalmente el presentador). Y venga el zapateo al ritmo de discurso…

Pero incluso cuando las piernas están del todo cubiertas, se nota cuando los pies se mueven porque cambia el centro de gravedad del cuerpo, mientras suben y bajan los hombros.

¿CÓMO EVITAR PARECER UNA BAILARINA DE BALLET MIENTRAS HABLAMOS EN PÚBLICO?

A mí me funcionan dos cosas:

1. Fijar los pies en el suelo: Colocándolos en paralelo justo debajo de lo hombros, el cuerpo consigue un completo equilibrio, dando la sensación de seguridad y calma, al menos en lo que respecta a los pies. Hazlo estés o no detrás de un atril.

2. Moverse por el escenario: Con el propósito de acercarse a la gente. Partiendo del centro, podemos ir a la derecha, pararnos y hablar durante un rato. Luego movernos hacia la izquierda y hacer lo mismo, para luego volver al centro y comenzar desde cero.

Procurando desplazarnos de vez en cuando a distintos puntos del escenario (siempre a lo ancho) y alternando dicho desplazamiento con paradas (casi) en seco, daremos la impresión de ser personas cercanas, a la vez que seguras.

Por ello, muévete con gracia, soltura y calma hacia un lado y hacia otro. Pero frena cuando tengas que tratar un punto importante y mantén los pies fijados en el suelo. Así dejarás el papel de bailarina para las funciones artísticas y mostrarás tu mejor imagen como presentador.

Sentir cierto nivel de ansiedad al hablar en público es perfectamente normal. Pero si aprendemos a observar nuestro comportamiento mientras presentamos y, tras obtener feedback implantamos los cambios necesarios, lograremos mejorar y evitar este tipo de gestos que sólo restan efectividad a nuestras ponencias.

Nota importante: Lo primero es hacer bien los deberes. Esto implica planificar la ponencia concienzudamente, prepararla con esmero y practicarla hasta que salga con fluidez. Hecho esto, lo siguiente en importancia es asegurarnos de que lo que digamos con la boca y con el cuerpo concuerde. Lo demás saldrá solo.

 

Imagen de Kryziz Bonny

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