Saltar enlaces

Por qué no suelo usar citas en las presentaciones

Quotes

Esta entrada ha sido amablemente escrita por Celestino Martínez, consultor, formador, conferenciante y autor del blog “Comunico, luego vendo”, ganador en 2012 del Premio Oro al Mejor Blog de Marketing concedido por el Observatorio de la Blogosfera del Marketing.

Hace unas semanas, charlando con los asistentes a una de mis presentaciones, uno de ellos me comentó que le había sorprendido el hecho de que no hubiese utilizado citas en la presentación y me preguntó el porqué.

La verdad es que no siempre ha sido así, pero es cierto que en mis últimas presentaciones he preferido no utilizar citas, y expondré a continuación las razones que hay tras este cambio.

Es un recurso muy trillado

Cuando has asistido a unas cuantas presentaciones, y especialmente si has tenido oportunidad de ofrecer alguna, habrás sufrido alguna presentación facilona. Este tipo de presentación, generalmente envuelta en un tratamiento gráfico impecable, está montada alrededor de cuatro vídeos como caso de estudio, generalmente muy conocidos en el sector, argumentos manidos y, ¡cómo no!, citas supuestamente impactantes. Generalmente, tras el impacto inicial, no queda nada, no son presentaciones que aporten mucho a la audiencia.

El problema de este tipo de citas es que son impactantes cuando las escuchas por primera vez, pero resultan cansinas y hasta risibles cuando se repiten constantemente. Como, además, las citas son también uno de los contenidos más frecuentes y compartidos en las redes sociales, citar otra vez a Albert Einstein o a Steve Jobs puede provocar el efecto contrario en tu audiencia.

“Un pensamiento original vale mil citas insignificantes.” Diógenes tweet

¿Necesitas tantos avalistas?

Uno de los propósitos de las citas es que apoyen los argumentos que expones. Con ello, se busca que la autoridad de los autores avale tus teorías. Casi parece obvio decir que tiene que ser tu discurso y tu persona la que respalden tus conclusiones.

Por ello, el uso excesivo de citas puede dar la sensación de que necesitas demasiados avalistas para respaldar tus argumentos, de que recurres a la autoridad de terceros al escasear la tuya.

“Odio las citas, dime lo que sabes.” Ralph Waldo Emerson tweet

Referentes relativos

El impacto de una cita está determinado por la capacidad ilustrativa de la frase en sí misma y por la autoridad en la materia del autor. Esto hace recomendable que el autor tenga algo que ver con el área de conocimiento o sector al que va enfocado la presentación y, por supuesto, que sea conocido por la audiencia para que ésta pueda dimensionar la importancia del argumento. Una mala elección en este sentido puede restarte credibilidad.

“Ninguna cosa que se pueda decir es tan absurda que algún filósofo no la haya dicho anteriormente.” Cicero tweet

Pedancia

A pesar de que últimamente le hemos tomado afición, en nuestra cultura no hay mucha costumbre de utilizar citas. Por ello, cuando la cita no se introduce de manera natural, el presentador suele parecer pedante a los ojos de la audiencia, más cuando presenta la cita en su idioma original, habitualmente chapurreado.

Llámame malpensado, pero estoy seguro de que muchos conferenciantes desconocen gran parte de la obra y vida del autor al que citan y que algunas citas se utilizan para hacerse el leído.

Falta de contexto

Muchas citas adquieren el significado que el autor pretendió darles cuando se contextualizan. A veces, al sacar las citas de contexto pierden el significado para el que fueron escritas. Por otro lado, cuando se han utilizado demasiado, se corre el riesgo de que la mayoría de la audiencia haya adoptadoun nuevo contexto y ya no sirva a nuestros propósitos.

Algo parecido pasa con las canciones que se han hecho populares por ser la banda sonora de algún spot de televisión: para una parte de la audiencia televisiva, esa canción quedará anclada a las imágenes y la historia del anuncio.

“Las citas son una manera de repetir erróneamente las palabras de otro.” Ambrose Gwinett Bierce tweet

Algo (aún) peor

Si hay algo peor que utilizar mal las citas es atribuirse una. En el caso de ser descubierto, el descrédito es total y permanente. En estos tiempos en los que todos estamos tan adiestrados en buscar cualquier cosa, es una temeridad que habría que evitar pero, por desgracia, hay quien infravalora la inteligencia de la audiencia y la repercusión que un episodio de este tipo tendría sobre su reputación.

Hace algo más de un año asistía una jornada en la que participaban varios ponentes. Para mi sorpresa, uno de ellos, un profesional con bastante reputación en su sector, se atribuyó una cita, nada más y nada menos, que de Leonardo da Vinci. Además, no dejó lugar a dudas, comenzó diciendo algo así como suelo decir que…”.

“Una cita buena es un diamante en el dedo de una persona humorosa, pero una piedrita en las manos de un necio.” Colette tweet

¿Por qué no ser diferente?

La diferenciación es una buena manera de conseguir el objetivo que te propongas para tu presentación. Si muchos conferenciantes utilizan las citas, incluso abusando de ellas, prescindir de ellas puede ser una manera más de diferenciarse. También puedes ser irónico y presentar tus propias citas.

“El problema con las palabras es que tú nunca sabes en qué bocas han estado.” Dennis Potter tweet

Si las necesitas, úsalas

Después de este listado de puntos, mi recomendación es que, como en todos los elementos de tu presentación, utilices las citas en aquellos casos en los que realmente sea el recurso narrativo más adecuado, que huyas de las citas más populares y que cites a referentes de tu sector de los que conozcas, al menos, algo de su obra, por si algún asistente te pone en un aprieto.

Y me despido con una de mis citas favoritas, que suelo usar fuera de mis presentaciones:

“Todo es muy difícil antes de ser sencillo.” Thomas Fuller tweet

Celestino Martínez

Celestino Martínez

Imagen de Rémy Chanteloup

¿Te gustó el artículo?

Suscríbete a mi newsletter y comienza a transmitir seguridad, a comunicar con pasión y a construir tu futuro.

Sin historias. Sólo contenido de valor.

Interacciones del lector

Comentarios

  1. La verdad me parece que si uno se tiene que proponer a no utilizar citas, es porque sí las piensa y si las necesita, seguramente se basa en ellas, pero quiere aparentar que no hacen falta. Y eso de algún modo eso es atribuirse el trabajo de otro. El mejor de tus postulados es el último: “Si las necesitas, usalas”.

  2. Como todos los recursos al alcance del conferenciante, el uso debe estar justificado y servir al propósito general de la charla. En el artículo digo que no suelo utilizar citas, y esto supone que, en las ocasiones en que lo encuentro adecuado, lo hago.

    Sin embargo, asisto a muchas presentaciones en las que este recurso se utiliza mal y, por ello, la intención del artículo es la de que se reflexione acerca de las ventajas e inconvenientes y se decida después.

    Por ello termino diciendo “Si las necesitas, úsalas”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *