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9 estrategias para perder la atención del público

Público dormirdo

El mundo está repleto de grandes oradores y sobran los públicos 100% entregados y comprometidos con ofrecer su atención incondicional, independientemente del tema desarrollado. Tan buen nivel en el mercado hace que los resultados sean siempre predecibles:

  • Presentadores divertidísimos
  • Máximo aprovechamiento de cada ponencia
  • Rendimiento impresionante a posteriori.

Las presentaciones de hoy en día son la panacea…

Un poco más de lo mismo, vemos en las reuniones de negocio y en discursos políticos, donde la preparación es tal que es imposible mejorar el uso del tiempo. Además, las intenciones y el mensaje son tan directos y transparentes que sólo quedan dudas entre los no presentes. Y por supuesto, el entendimiento entre todas las partes es un hecho ineludible.

Pero, como lo predecible cansa y la diversidad enriquece, abogo por enseñar a nuestros fantásticos ponentes a hacerlo francamente mal. Que aprendan a ser mediocres para que la gran elocuencia vuelva a ser considerada un don, un talento, algo admirable…

¿Cómo podemos asegurarnos de perder la atención del público?

1. Falta de preparación y práctica

No hace falta investigar demasiado ni desarrollar de antemano una estructura que cumpla con un propósito previamente determinado. De más está decir que ensayar con anterioridad no trae ningún tipo de fruto real, sino que es más bien una pérdida de tiempo. Improvisar es de campeones.

2. Falta de relevancia

Habla sobre asuntos que carezcan de interés para el público objetivo. Documéntate previamente e intenta tratar temas que desatiendan totalmente sus necesidades y, mejor, que sólo atiendan a las propias. No documentarse en lo más mínimo también funciona de maravilla (ver “1. Falta de preparación y práctica”).

3. Ir sobrados de ego

Está de más recalcar la importancia de hablar de tus propias necesidades sin cubrir las de aquéllos que nos escuchan. Al fin y al cabo, eres tú (como ponente) la estrella y la persona más importante de todo el evento.

4. Usar conceptos abstractos

No concretices, no des ejemplos ni uses analogías. No cuentes historias que permitan aterrizar conceptos. Mientras más aéreo (o etéreo) sea tu discurso, más fácil te será distraer y confundir a los demás.

5. Utiliza jerga y vocabulario técnico

La jerga específica de cada sector profesional, las abreviaturas y el uso de palabras técnicas o de lenguas extranjeras (imposibles de traducir) pueden lograr grandes resultados. Utilízalos a discreción, tanto como te sea posible y un poco más. Demostrarás ser el más listo del salón.

6. Aprovecha la diferencia idiomática

Si hablas en tu propio idioma ante un público extranjero, aprovecha la situación para decir palabras rebuscadas. Esto permitirá que los conceptos se escapen con gran facilidad y, en el caso de oyentes poco experimentados, que dichos conceptos nunca lleguen a destino.

7. Habla con gran velocidad y sin vocalizar

Habla tan deprisa como te sea posible sin conceder tiempo para la reflexión. Esto cobra mayor relevancia si hablas en tu lengua materna frente a un público extranjero. Para oradores avanzados: intenta utilizar un ritmo y tono de voz constantes, sin variación alguna.

8. Recuerda que el PowerPoint es lo primero

Prepara muchas diapositivas y hazlas de tal modo que todo tu guion figure escrito en éstas en su totalidad; esto viene fenomenal para recordar conceptos no dominados. Evita las imágenes; éstas quitarán espacio al texto. Dirige tu mirada a la proyección (con la espalda al público) y lee palabra por palabra toda tu presentación sin dejar pasar por alto la más mínima frase.

9. No prestes atención a las señales del público

Haz caso omiso del lenguaje corporal y otras señales de falta de interés por parte de la audiencia. O lo que es más: si las detectas, continúa, que vas por buen camino. No hace falta replantearse el método ni las formas cuando notes un gran número de piernas y brazos cruzados, miradas perdidas en los móviles (o sucedáneos), ni murmullos ensordecedores. Al fin y al cabo, esto dará “vidilla” a tu ponencia.

Seguir religiosamente estas pautas te asegurará ser un completo fiasco en escena y lograrás que no te brinden otra oportunidad para hablar en público, al menos ante el mismo grupo.

¡Manos a la obra!

Imagen de vissago

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Comentarios

  1. Hola Sebastián,
    He asistido a presentaciones donde el orador comete casi todos esos errores… y se pregunta porqué estamos todos tan aburridos! Es una agonía ver a un presentador tener todo su contenido en Powerpoint y limitarse a leerlo (si nosotros sabemos leer… ¿para qué está él/ella ahí?) Y peor cuando lee más lento que gente en el público.

    • Efectivamente, Gladys. En estos casos, lo mejor habría sido que enviara el documento por email y evitar la pérdida de tiempo a todo el mundo. Gracias por tu comentario.

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