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Personajes Corporales: El Friolero o cruzarse de brazos

Cruzarse de brazos al hablar en públicoÉsta es la primera entrada de la serie llamada Personajes Corporales dedicada a las malas prácticas de lenguaje corporal en las presentaciones. Cada una de estas entradas muestra un personaje de la vida cotidiana cuyos gestos son análogos a gestos específicos que debemos evitar al hablar en público, siempre que podamos.

EL FRIOLERO

“El Friolero” es un tipo que tiene frío. Mucho frío. Para entrar en calor se cruza de brazos, intentando protegerse de la temperatura exterior y conservar la propia. Sus brazos le sirven de escudo y con ellos salvaguarda sus órganos vitales, como el corazón, los pulmones y otros tantos. Le separan del peligro, manteniéndolo a salvo.

Al hablar en público es normal que sintamos cierta ansiedad ya que el público supone cierto tipo de amenaza. Esto hace que nos veamos inclinados a cruzarnos de brazos. Porque la situación nos pone nerviosos e inconscientemente buscamos proteger nuestros órganos vitales ante el peligro.

CRUZARSE DE BRAZOS ES NEGATIVO

Cruzarnos de brazos frente al público es negativo por dos razones:

1) Puede reflejar de forma inconsciente nuestra inseguridad, lo que perjudica nuestra imagen como “autoridad” en el tema que estamos exponiendo.

2) Supone una barrera física entre el público y nosotros, lo que dificulta la conexión entre ambos.

¿Cuál es la solución?

Cada vez que te sorprendas a ti mismo cruzado de brazos, suéltalos y déjalos caer en peso muerto. Aunque te parezca incómodo, no lo parecerá al público. Una vez recuperes la calma, comenzará de nuevo la gesticulación natural.

Es normal que sintamos cierto nivel de ansiedad al hablar en público. La clave está en aprender a observar nuestro comportamiento en escena para, con la práctica y el feedback ir mejorando poco a poco y evitar este tipo de gestos que no hacen más que restar a la efectividad de nuestra ponencia.

Nota importante: Nuestro desenvolvimiento en escena es secundario y sólo importa si hemos hecho nuestros deberes con anterioridad. Esto significa haber planificado la ponencia concienzudamente, haberla preparado con esmero y haberla practicado hasta lograr una puesta en escena fluida. Si esto se ha hecho bien, lo siguiente en importancia es asegurarnos de que lo que digamos con la boca y con el cuerpo concuerde. Lo demás saldrá solo.

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Imagen de Andrew Larsen

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