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Cómo personalizar la misma presentación de siempre

Personalizar

Salvo si eres miembro activo de Toastmasters, actor de teatro o monologuista, es altamente probable que la gran mayoría de las presentaciones que hagas en tu vida sean de trabajo. Es más, incluso en esa tesitura, a menos que seas directivo o jefe de un departamento con áreas y procesos de trabajo diversos, también es altamente probable que tengas que hacer la misma presentación de siempre una y otra vez. Hasta que te produzca urticaria.

Y es normal. Tanto si somos mandos medios como si intentamos vender nuestro nuevo y revolucionario proyecto empresarial a inversores, lo más lógico es que tengamos que repetir el mismo mensaje a muchos públicos distintos. Porque, entre otras cosas, para eso nos pagan (o a raíz de eso queremos que nos paguen).

Surge entonces una problemática disfrazada de hada madrina: Mientras más veces hacemos una presentación, mejor nos sale (Hada Madrina). Pero mientras mejor nos va saliendo, más entramos en piloto automático, perdiendo frescura y espontaneidad (Problemática). Y ¿qué suele pasar cuando nos sueltan un rollo memorizado y robótico? Desconectamos y pasamos a pensar en la lista del supermercado. Dicho de otro modo: A mayor práctica, mayor soltura y confianza, pero también mayor probabilidad de que perdamos al público.

¿Solución? 

Personalizar la presentación tanto como sea posible para dar la sensación de primicia y hacer que el público se sienta especial.

¿Cómo personalizar la misma presentación de siempre?

En su libro Presenting to Win: The Art of Telling Your Story, (catalogado como el mejor libro de presentaciones y, desde luego, mi favorito hasta ahora)  Jerry Weissman propone seis trucos para que nuestra presentación tipo deje de ser estándar y pase a parecer única. 

Antes del día de la presentación

1. Investiga a tu audiencia

De esto hemos hablado varias veces y seguiremos haciéndolo hasta la saciedad. Aunque se trate de la primera vez que hagamos nuestra presentación, fallar en determinar con lujo de detalles quién es el público, nos impedirá diseñar el mensaje a su imagen y semejanza. Se nos dificultará muchísimo crear algo que resuene con ellos, ya sea por irrelevancia de contenidos o por uso de términos que les sean difíciles de entender. En el caso de la misma presentación de siempre, no investigar quién es la audiencia puede que suponga hablarles de algo que directamente escape su interés.

2. Apréndete los nombres de las personalidades clave en tu audiencia

Y no de cualquiera, sino de las personas de mayor rango; las personas más importantes en el público. Prepararnos previamente para usar sus nombres durante la charla mientras nos dirigimos a éstos dará la sensación de que, efectivamente, les hablamos de manera individual. Como son las personas de mayor nivel jerárquico, si ellos se sienten a gusto, el resto les seguirá la corriente.

3. Ponte al día con las noticias y tendencias de la industria

Saber lo que está sucediendo en la actualidad en la industria de la empresa a la que presentamos, permite usar ilustraciones y ejemplos relevantes a dicha industria y, por tanto, al público que nos escucha. Da la sensación de que hemos hecho nuestros deberes y que comprendemos sus necesidades.

El día de la presentación 

4. Personaliza tu diapositiva de inicio

Si bien yo soy menos protocolario, es cierto que en determinadas situaciones, es importante seguir ciertos formalismos. Uno de ellos implica usar una diapositiva introductoria con el nombre de la ponencia, logo y demás protocolos. Si además del título incluimos la fecha de la ponencia, el lugar y el nombre de la empresa a la que presentamos, no cabrá duda de que hemos tenido la delicadeza de dedicar tiempo para hacer que la presentación (al menos) parezca única.

5. Busca maneras de contemporizar tu presentación

Contemporizar implica asociar al contexto actual. Supone estar al corriente, no sólo de las noticias y tendencias del mercado en los últimos tiempos, sino de la actualidad del momento. Poder usar ejemplos y datos recién sacados del horno, leídos en prensa o internet el mismo día o el día de antes, es muestra indudable de que la preparación ha sido especialmente “tuneada” para el público en cuestión. Hacer los deberes puede resultar muy beneficioso.

6. Relaciónate con el público antes de tu presentación

Nada como sentirse que hablas con un amigo, o como que un amigo te habla a ti. Si podemos hacer networking con los miembros del público antes de la charla y conversar con ellos para investigar datos valiosos, podríamos usar esta información y hacer referencia a ésta mientras exponemos. Esto es poderosísimo y es la mayor muestra de personalización posible. El público lo agradece (siempre que no estemos divulgando nada comprometedor) porque se siente que lo hacemos parte de la presentación.

Usa estas técnicas para salir del automatismo y haz que la misma presentación de siempre parezca nueva cada vez.

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Imagen de The Plate Market

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