Saltar enlaces

No vayas a la cárcel: 7 principios para diseñar diapositivas que no matan al público

La rueda ya está inventada. Pero por alguna razón, en el camino, alguien se preguntó, “¿por qué no hacerla cuadrada?”. Le pegó unos cuantos martillazos, le puso esquinas y, a pesar de que ya no rodaba bien, la gente siguió usándola así sin preguntarse por qué iban más despacio que antes.

El uso de diapositivas en el mundo empresarial es lo más cercano a la rueda cuadrada (y a la tortura china) que conozco. Es lo siguiente a doloroso. Cuando se avecina una presentación de “ésas”, siento escalofríos y rezo por no perder la cabeza en el proceso.

¿Cuántas celdas de Excel caben en una transparencia? Todas las que quieras. No pasa nada si no se entiende. Pero que se note que me he dejado la piel y he echado horas como un esclavo.

Pues no. Lo tenemos muy mal montado. ¿Cómo es posible que una herramienta que está hecha para facilitar la vida a las personas logre exactamente lo contrario? Por una sencilla razón: No nos preguntamos por qué la rueda dejó de ser redonda y pasó a ser cuadrada un buen día. ¿Y cómo devolverle la curvatura? Repensando en los principios que la hicieron redonda en su origen.

Principios para diseñar diapositivas que no te harán terminar en la cárcel

1. La gente no puede prestar atención a más de una cosa a la vez

Por mucho que hablen del “multi-tasking” femenino. O conducimos o mandamos un Whatsapp. O trabajamos o vemos Facebook. O leemos o escuchamos. Si leemos en voz baja lo que lee el ponente en voz alta, nadie se entera de nada y todos perdemos el tiempo.

Si proyectas algo para que las personas lean, cierra la boca y déjales leerlo en paz.

2. Leer textualmente (al público lo que sale en la diapositiva) no añade valor

De hecho, es casi un insulto. ¿Para qué me haces venir a verte leer algo que me pudiste mandar por email?

Si usas texto en tus diapositivas y debes hacer referencia a éste, parafrasea, abunda y añade valor.

3. Sólo Superman y otros pocos tienen vista de halcón

A los 21 años, en clase de Matemática 5 de la universidad, me di cuenta de que no veía como antes; no veía bien de lejos. Si yo, con 33 años, veo mal de lejos, ¿qué dejamos a la tercera edad? ¿Te has preguntado alguna vez quién es capaz de leer un texto en letra a 18 puntos de tamaño? A distancia, prácticamente nadie.

Como recomienda Guy Kawasaki, la letra en las diapositivas, nunca menor de 30 puntos. Y punto.

4. Mantener la atención de la gente puede ser complicado

Sobre todo si hay algo que compite en nuestra contra. Y, normalmente, todo agente externo, incluidas las diapositivas, compiten en nuestra contra. Si eliminamos cualquier distracción y lo único que se mueve y produce ruido es uno (como presentador), no quedará más remedio que prestarnos atención.

Si has acabado con la diapositiva actual pero aún no tienes que pasar a la siguiente, pon la pantalla en negro con la tecla B (o N, según el idioma de tu ordenador), o con el mando a distancia.

5. Dirigir la atención de la gente es difícil cuando hay varias cosas que ver

Mientras más cosas haya proyectadas en la pantalla, más complicado será asegurarse de que el público presta atención a lo que estamos comentando en ese instante. Y aún así, metemos y metemos información, y gráficos, y logos, e imágenes, todas en una misma diapositiva. Sólo porque hay espacio.

Evita tener que dirigir la atención del público poniendo una sola idea por diapositiva. No habrá pérdida.

6. Lo sencillo es más fácil de entender y de retener que lo complejo

Mientras más carguemos las diapositivas de detalles, aunque hablen de una sola idea, más difícil resultará para el público entender lo que estamos transmitiendo. Y si no entienden, no retienen. Y si no retienen, no actúan.

Simplifica al máximo posible. Casi hasta llegar al borde de lo insultantemente simple. Deja lo complicado para imprimir y que se lleven a casa o al despacho.

7. Una imagen vale más que mil palabras

Y que 12 bullet points  (viñetas) con texto de dos líneas de longitud cada uno.

Siempre que puedas usar una imagen en lugar de texto, hazlo. Tocarás una fibra que la lógica es incapaz de tocar. Y si no te vale una imagen, cámbiala por una sola palabra en grande. También es potentísimo.

No inventes la rueda. Tampoco la deformes. Usa las herramientas como toca y las diapositivas con cabeza. Sigue estos siete principios para diseñar diapositivas y lograrás tener unas ayudas visuales que realmente te ayuden a alcanzar tu objetivo.

ENTRADAS RELACIONADAS:

Imagen de Luigi Caterino

¿Te gustó el artículo?

Suscríbete a mi newsletter y comienza a transmitir seguridad, a comunicar con pasión y a construir tu futuro.

Sin historias. Sólo contenido de valor.

Interacciones del lector

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *