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Storytelling: Cómo contar historias y ganarnos al público

De niño, me encantaba dormir en casa de abuelo Víctor porque todas las noches me contaba historias. Aventuras, fantasías, travesías impresionantes, que me hacían soñar con un mundo lleno de posibilidades. Durante el día, le pedía que contara más, pero me decía (en dominicano): “si te hago cuentos con el sol afuera, nos saldrán verrugas”. Yo me lo creía y esperaba con ansias que llegara la noche para ser hipnotizado nuevamente con sus interesantísimas ocurrencias.

“Las historias son la más ponderosa herramienta para transmitir información, más ponderosa y duradera que cualquier otro tipo de arte”. – Nancy Duarte tweet

Estamos diseñados para prestar especial atención a las historias. Nos emocionan, nos entusiasman y nos permiten olvidarnos de lo demás. De ahí que la industria del cine sea tan lucrativa, que sea tan habitual sentarse en grupo alrededor de una fogata y pasar las horas escuchando a los demás, y que a mi hermano Gabriel y a mí nos gustara tanto escuchar a nuestro abuelo cuentista, como mencionaba arriba.

Las historias nos ayudan a darle sentido a la vida

Nick Morgan en su libro Give a Speech, Change the World dice que damos sentido a nuestro mundo entrelazando historias. Desde muy pequeños llegamos a deducciones de causa y efecto creando historias muy básicas de lo que vemos a nuestro alrededor. A medida que vamos creciendo, estas historias se van sofisticando, permitiéndonos entender (a nuestro propio modo) cómo funciona el mundo.

Al hablar en público, una de las mejores maneras de conectar con la audiencia es contar historias. ¿Por qué?

1. Porque ayuda a los demás a entender y encontrar sentido a aquello que estamos explicando.

2. Porque despiertan emociones, cosa imposible de alcanzar con pura teoría.

“La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir.” – Maya Angelou tweet

3. Porque entretienen y ayudan a mantener la atención de quienes escuchan.

Según el manual de storytelling de Toastmasters:

¿Qué elementos deben tener las historias para ser efectivas?:

a) TRAMA: Según la Real Academia Española, trama es el enredo de una obra dramática o novelesca. En otras palabras, en una historia tiene que suceder algo digno de ser contado.

b) MARCO: Contexto en el cual tiene lugar la trama de la historia; esencialmente en cuanto a tiempo y espacio. Cuándo y dónde ocurre esta historia.

c) PERSONAJES: Quiénes son los actores que protagonizan la trama en el tiempo y el espacio determinado. Importante no tener demasiados personajes importantes.

d) CONFLICTO: Problema que se presenta (al protagonista) en el transcurso de la historia sin cuya resolución ésta (en teoría) no puede ser concluida.

e) ACCIÓN: Volviendo a la RAE, sucesión de acontecimientos y peripecias que constituyen el argumento. Básicamente, lo que hacen los personajes para solucionar el conflicto.

Pero el que una historia contenga todo lo anterior es sólo el primer paso. No es suficiente para que ésta sea realmente exitosa.

¿Cómo debe ser una historia para que añada valor a nuestro discurso?

RELEVANTE

Escuchar historias es divertido, entretenido, refrescante. Pero cuando las historias que nos cuentan no vienen a cuento, podemos sentir que perdemos el tiempo al escucharlas. Es importante que las historias que utilicemos en nuestras presentaciones sirvan como apoyo para explicar los puntos tratados en la parte más teórica, de modo que permitan una mejor comprensión de ésta.

CORTA

Todo tiene su límite. Por muy entretenida y relevante que sea una historia, ésta puede terminar cansando si se nos va la mano con el tiempo. El público no quiere escuchar la colección deluxe de las Fábulas de Esopo…

La historia debe ser lo suficientemente larga como para cubrir los elementos tratados arriba y así tener sentido. También debe ser lo suficientemente corta como para evitar que perdamos el interés de la gente. No hay una regla general y todo dependerá del tipo de discurso y cuan largo sea. Pero opino que pasarse de tres minutos en una sola historia, sin paréntesis de ningún tipo, puede resultar demasiado.

SIGNIFICATIVA

Como las fábulas mencionadas arriba, de las que siempre se pueden extraer enseñanzas útiles, las historias que contemos deben contener algún tipo de enseñanza o moraleja. Qué cambio ha logrado el protagonista, cómo lo ha logrado y qué beneficios le ha reportado haber conseguido esto. Sin un mensaje claro, por muy relevante que sea la historia, al público le costará entender su aplicación práctica.

COLORIDA

No nos engañemos. Por muy intrigante que sea su contenido, si la historia me la cuenta un catedrático de antigua usanza, estaré roncando en segundos. El storytelling requiere de cierta técnica para mantener a la gente en vilo. Recomiendo, al menos, tres técnicas para darle vida:

  • Evitar la monotonía: Variar el ritmo, la velocidad, el tono y, en general, la manera en la que usamos nuestra voz. Salirnos del papel de conferenciante para convertirnos en un cuenta cuentos. Pausar en los momentos intrigantes, gritar o susurrar cuando haga falta, poner energía en la narración… Básicamente, dar emoción a lo que contamos.
  • Dialogar: En lugar de narrar lo que les sucede a los personajes cuando interactúan y cómo se sienten al respecto, hacer que interactúen dialogando, como en la vida real. Esto ayuda al público a meterse más fácilmente en la historia y entenderla mejor. También ayuda a acortar el guión, ya que con el diálogo no tenemos que explicar palabra por palabra lo que hacen los protagonistas, sólo tenemos que hacerlo. No es lo mismo decir: La hija le dijo a la madre que estaba embarazada… Que decir: “Mamá, estoy embarazada”.
  • Usar lenguaje visual: Como explicaba en una entrada anterior, cada miembro del público tiene una forma distinta de aprender y de entender las cosas en función de cuál sentido utilice con mayor intensidad. Narrar las historias usando lenguaje visual (el prado era verde intenso, con un largo césped que se movía de un lado a otro con el paso del viento), auditivo (los cencerros que colgaban de las vacas sonaban como campanas de iglesia; haciéndome recordar, con cada golpe, que no estaba solo), kinestésico (pero el viento no era frío, sino cálido; al soplar, me rozaba la cara y los brazos, recordándome que el verano estaba por llegar y que este año sería caluroso).

ANTIEGOCÉNTRICA

Odio escuchar a la gente que se jacta de ser la mejor, la más inteligente, la más interesante. Escucharla me produce urticaria. Prefiero oír a aquéllos que lo han pasado mal y, a pesar de todo, han podido superar las adversidades.

Cuando contamos historias, caemos mejor si somos más del segundo tipo que del primero. Porque con el primero, es difícil identificarse, pero con el segundo sucede todo lo contrario. Asociamos sus problemas a los nuestros y saber que ha podido salir adelante nos da esperanza, nos enseña que nosotros también tenemos la posibilidad de lograrlo. Por eso, no podemos ser los héroes de nuestras historias.

Contar historias es divertido, pero escucharlas lo es más. Con ellas soñamos, deseamos, aprendemos y revivimos emociones fuertes. Usar historias en nuestras presentaciones nos acerca a la audiencia porque con éstas humanizamos el contenido y lo hacemos asociable, digerible, asimilable.

Cuenta historias en tu próxima ponencia y el resultado será mucho más potente.

¿Qué sensación te ha producido escuchar historias en las charlas de otros? ¿Y contarlas tú mismo?

 

Imagen de jeffsmallwood

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Sin historias. Sólo contenido de valor.

Interacciones del lector

Comentarios

  1. Qué bueno, Sebastián. Comparto que una historia potencia la atención, sobre todo si la situamos en la introducción.
    Y quiero compartir un hallazgo muy reciente, tal vez serendípico: una historia como cierre, no sólo sorprende y hace memorable la charla. También actúa de conglomerante: da cohesión al conjunto de ideas expuesto hasta dar un significado personalizado, más allá del que el propio ponente hubiera prefijado.
    Te animo a intentarlo, y ya nos contarás con tu maestría habitual!

    • Totalmente de acuerdo, Eduardo. Es un recurso fundamental para dar significado al mensaje. Y como en el cierre recapitulamos (o hacemos aun más explícito) nuestro mensaje, también es un momento fantástico para contar una última historia que resuma de qué va todo lo que hemos contado hasta el momento. Muy buena aportación.

  2. Estoy trabajando en esto de armar las historias para las clases y charlas. Muy buenas las sugerencias. ¡Muchas gracias! Sebastián
    Saludos

  3. He experimentado la riqueza de compartir lo vivido por medio de anecdota o incluso pequeños cuentos, cortitos en palabras y ricos en mensaje y es genial.

    Muchas gracias

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