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Teléfono móvil y presentaciones: ¿Amigos íntimos o enemigos incontestables?

Teléfono móvil y presentaciones

Cada vez que suena un teléfono mientras estoy en una charla o reunión, me da vergüenza ajena. Si me suena a mí, desearía que me tragase la tierra. Pero teléfono móvil y presentaciones: ¿son siempre necesariamente enemigos a muerte, o hay situaciones en las que pueden llevarse bien? Depende del contexto.

La tecnología con la que contamos hoy ha revolucionado la forma en la que nos comunicamos. Vemos algo curioso, le hacemos una foto y la subimos a Facebook. Escuchamos una noticia rompedora y colgamos un comentario en Twitter. Llegamos a un lugar de moda y hacemos check-in en Four Square. La lista puede hacerse más larga pero yo no llego a tanto (todavía).

En las presentaciones, principalmente de carácter más bien público (tipo conferencia), los miembros del público utilizan las redes sociales para comentar lo que están viendo. Esto permite que, cuando algo es muy bueno (o muy malo), si es publicado por alguien con bastante influencia en las redes sociales, el contenido se viralice. (Ésa es una de las razones por las que en nuestras charlas debemos usar frases cortas y potentes, susceptibles de ser lanzadas en un tweet.) En estos casos, el móvil es francamente positivo porque permite difundir conocimiento y promover el nombre del ponente.

El mayor problema con el móvil durante las presentaciones es el timbre. Por ley de Murphy, siempre suena alguno, a pesar de que se insista sobre la necesidad de hacer silencio durante la ponencia. Y como es inevitable que esto suceda, es necesario ingeniárselas para intentar evitarlo.

¿Cómo evitar que suenen los móviles del público mientras presentamos?

Se me ocurren varias maneras. Cada una con pros y contras. Haz uso y desuso como mejor consideres.

1. Recogerlos

A la entrada del salón, tener a alguien que coja los teléfonos de cada quien (tras haberlos puesto en silencio) y los devuelva a la salida. Esto sólo funciona en reuniones de trabajo y si es el jefe el impulsor de la medida (e incluso así no hace saltar a nadie de alegría). Su fin principal es forzar la atención de los participantes. No sugiero esta medida en ningún otro contexto porque se puede armar una revolución.

2. Pedir que sean silenciados

Antes del inicio de la ponencia, ya sea el presentador como quien hace la introducción de éste (aunque mejor el segundo), se puede solicitar amablemente al público que apague o quite el sonido de sus teléfonos. Es bastante efectivo (aunque siempre se le olvida a alguien), pero puede ser contraproducente iniciar dando una orden ya que, en determinados tipos de presentaciones, puede generar antagonismo en el público. Ejemplo: sales pitches.

3. Pedirlo sin pedirlo

Se puede lograr el mismo resultado del punto anterior (aunque creo que con algo menos de efectividad) si lo decimos de manera implícita, en lugar de explícita. La ventaja sobre decirlo expresamente es que evitamos imponer nada a nadie y, si usamos la creatividad, podemos causar hasta gracia a quienes escuchan. Ejemplos:

  • “No os voy a decir que apaguéis vuestros teléfonos porque no quiero hacer de papá mandón…”
  • “Por favor recordad volver a encender vuestros móviles a la salida; no querréis que os deje de entrar una llamada importante.” (Crédito: Angeline Van Der Heiden)
  • Sacar el móvil y decir: “Lo primero que haré será apagar mi móvil porque no quiero que nada quite mi atención de vosotros.” (Crédito: Armando Fernández)
  • “No voy a sacar el inhibidor de señales porque sé que no será necesario.” (Crédito: Juan Seguí)

Usemos esta opción o la anterior, es importante que, como ponentes, no sea lo primero que digamos para evitar comenzar con baja energía. Y si le toca decirlo a quien nos introduce, mejor que mejor.

4. Proyectar una imagen alusiva

En el cine ponen un anuncio de apagar los móviles sin que sea una persona que lo pida en directo y en vivo. Antes de que comience la charla, podemos tener proyectada una diapositiva que haga algún tipo de mención al teléfono móvil de forma indirecta y con gracia, para que todo el que entre y mire a la pantalla se dé por aludido. Esto no deja de ser una orden encubierta y una manera de marcar una pauta. Pero vuelvo, no sentará demasiado bien en determinados tipos de presentaciones.

5. No hacer nada

Hay foros en los que decir algo al respecto de antemano sinceramente no queda demasiado bien (graduaciones, celebraciones, entregas de premios). Se asume desde el inicio que la gente será lo suficientemente precavida como para silenciar sus teléfonos sin previo aviso. Igual que en los casos anteriores, es prácticamente inevitable que aparezca alguien a quien se le haya olvidado, pero siempre que esa persona no conteste en medio de la sala, no hay por qué sacar el látigo o soltar a los perros. Aunque reconocer lo sucedido sin liarla demasiado puede resultar positivo. Por ello…

¿Cómo reaccionar ante el sonido de un móvil mientras presentamos?

a) Llamar la atención

Podemos dejar lo que estamos diciendo y hacer algún comentario (elegante) para llamar la atención y así pedir que no vuelva a suceder. Esto tiene cierta efectividad, pero también puede resultar algo violento porque ya no estamos en el colegio. Daremos la impresión de ser el papá pegón y, en cierto modo, dejarlo todo para llamar la atención de alguien puede dar la impresión de que no estamos en completo control de la situación.

b) Hacer silencio, mirar y sonreír

El silencio a veces es más poderoso que las palabras. Si al sonar el teléfono hacemos una pequeña pausa, miramos hacia el lugar del que provino el sonido y sonreímos, damos a entender que hemos escuchado el timbre pero no regañamos expresamente. El gesto en sí es una demostración de autoridad y temple, pero puede diluir la atención del resto del público, cosa que igual no nos interesa. Y mientras más larga la pausa, mayor puede ser la distracción.

c) No decir nada y continuar

A veces es mejor pasar del asunto y seguir con la presentación. Cuando se trata de un solo timbrazo corto y no particularmente sonoro, puede ser mejor no hacer mayor ruido al respecto. No obstante, si la interrupción es realmente molesta, no decir nada sí que es una muestra de falta de autoridad.

d) Tener un comentario preparado

Algo cachondo (adecuado al perfil del público) que nos permita reconocer que haya sonado un teléfono para dejar claro que no nos ha encantado, pero sin darle demasiada importancia al hecho. Estar preparado para decir algo de forma inmediata nos permite dar la impresión de que estamos en control todo el tiempo. El que no sea un comentario particularmente serio y que dé poca importancia al suceso hace que no parezcamos hostiles al respecto, pero deja claro que somos conscientes de que ha sucedido. Ejemplos:

  • “Por favor no me paséis llamadas” (Crédito: Darren LaCroix)
  • “No estoy para nadie”
  • “Que deje su mensaje y luego le devuelvo la llamada”

En cualquier caso, el tema del teléfono móvil es muy peliagudo. En determinados contextos no está tan mal visto que suene, pero no por ello deja de ser incómodo. Tenemos que aprender a convivir con ellos sacando lo mejor de cada momento. Lo ideal sería que nunca sonara ninguno, pero esto es una utopía. Intentemos preparar al público para evitar que suenen, pero si lo hacen, estemos preparados nosotros y sigamos adelante con autoridad y elegancia.

¿Y tú, cómo reaccionas cuando suena un móvil durante tu presentación? ¿Qué otros métodos sugieres para minimizar las probabilidades de que esto suceda?

 Imágenes de Irita Kirsbluma y Leo Reynolds

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Comentarios

  1. Si no puedes con tu enemigo, únete a él.

    Otra forma de conseguir que el móvil deje de ser un problema sin apagarlo es usarlo durante la presentación.

    Podemos aprovechar los móviles de muchas maneras para que nos ayuden a nuestro propósito (ahí queda en manos de la creatividad de cada uno), pero sin duda es una herramienta muy útil para potenciar el backchannel de tu presentación.

    Si tu les pides que lo usen para hacer algo concreto, no podrán usarlo para otros menesteres que a ti no te interesan.

    Saludos!

    • Más allá del back-channel, ¿qué otra cosa se te ocurre a ti? ¿Cómo más lo has utilizado para hacerlo tu aliado?

      • Pues, sinceramente, todavía no lo he probado. Pero Carles Caño, por ejemplo, escribió un artículo sobre la App Socrative en la que se pide a la audiencia que te de feedback a través del móvil.

        Creo que los móviles tienen ciertas funcionalidades muy sugerentes (cámara, luz, sonido) como para poder ser usadas de forma creativa durante la presentación. L a forma en que se usen debería estar ligada a la temática tratada.

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