5 ERRORES DE COMUNICACIÓN EN EL ENTORNO PROFESIONAL

¿Qué es peor que trabajar con alguien que es buena persona en extremo pero incompetente hasta decir basta? Trabajar con alguien que sabe mucho pero es arrogante y trata mal a los demás.

Hola, mi nombre es Sebastián Lora y soy formador en habilidades de comunicación en sebastianlora.com y en en el canal de YouTube sebastianlora.tv.

En este primer vídeo de esta serie de tres vídeos sobre cómo mejorar el rendimiento de tu equipo mediante la comunicación eficaz, te revelaré 5 errores de comunicación en el trabajo que, si ocurren con frecuencia, generan malestar entre las personas, crean mal ambiente y perjudican los resultados.

Conocerlos te ayudará a evitarlos a título personal, así como promover buenas prácticas entre tus colaboradores.

Comencemos…

Para llegar lejos profesionalmente hay al menos que tener conocimiento, trabajar duro y saber comunicar. Las tres patas son importantísimas y si alguna falla, es difícil alcanzar tus objetivos.

El problema es que mucha gente se preocupa por prepararse bien y trabajar muy duro, pero se olvida de la importancia de la comunicación. Y en el camino, no se da cuenta de que por su manera de comunicar, no sólo no está reforzando sus relaciones con los demás, sino que las está debilitando. Y las relaciones son clave para el desarrollo profesional.

Hay una máxima que dice que, en igualdad de condiciones, la gente hace negocio con gente que conoce, de la cual se fía, y que le cae bien. Dejando a un lado las dos primeras variables, ¿cuánta disposición pondrías en trabajar con alguien que te cae mal? Aguantarías un proyecto, pero harías todo lo posible por evitarlo la vez siguiente. Los miembros de tu equipo también.

Sobre todo a día de hoy, donde para motivar a los empleados no basta con ofrecerles dinero. Es necesario usar otras monedas de cambio que poco tienen que ver con la nómina y tienen más que ver con la realización personal. Porque los empleados de hoy no quieren “jefes” sino “líderes”.

Existen varios errores de comunicación en el trabajo que, si cometes con frecuencia, te ganarán enemigos y pondrán trabas en tu desarrollo profesional y en la consecución de tus objetivos. Si los cometen los miembros de tu equipo o tus colaboradores, se generará un ambiente tóxico en el que se hará difícil trabajar dándolo todo.

Éstos son cinco de los más comunes:

1. Egocentrismo

Eso es, vender tu libro, preocuparte sólo de tus necesidades y colgarte las medallas en público, sobre todo cuando no son tuyas.

Una persona egocéntrica utiliza el pronombre personal “yo” con más frecuencia que “nosotros” y cae mal porque no tiene en cuenta a las demás personas.

Para evitar que te cataloguen como tal, busca preocuparte activamente por los demás y recuerda que, como líder, tu trabajo es el de guiar a tu equipo para que todos juntos consigáis los resultados pactados.

2. Escucha pobre

Prima hermana del egocentrismo, la escucha pobre o inexistente, es muestra de falta de interés y de empatía.

Las personas que interrumpen constantemente a los demás o que sólo hacen silencio para pensar en lo siguiente que van a decir son incapaces de escuchar de forma activa. Con esto caen mal y provocan malentendidos por impedir la comunicación efectiva.

Para escuchar de forma activa, interésate genuinamente por la opinión de los demás y evita imponer la tuya. Mira a los ojos, asiente, parafrasea lo que escuchas y toma apuntes.

Recuerda que tus resultados son la suma de los resultados de cada miembro de tu equipo y sólo si escuchas activamente serás capaz de saber cuándo las cosas van bien y cuándo no.

3. Acusaciones

Esto es señalar a otra persona cada vez que hay un problema, un error o una metedura de pata, con el fin de apartarte de la situación y evitar que te salpique.

Las personas que acusan repelen, porque nadie quiere estar cerca de alguien que a la primera de cambio lanza los balones fuera, ataca sin conocimiento de causa y no se responsabiliza de lo que le corresponde.

Para evitar acusar a las personas, antes de hablar, analiza bien la situación. Además, evita frases rotundas del tipo “te lo dije”, “lo has hecho mal”, “has sido tú”, y sustitúyelas por opiniones que no ataquen de manera directa como “creo que podría haberse hecho de manera distinta” y céntrate en la solución en lugar del problema.

Además, recuerda que como líder eres el máximo responsable del rendimiento de tu equipo. Por ello, cuando las cosas no salen bien, la responsabilidad es tuya.

4. Generalizaciones

Esto es dar una cualidad específica a todo o a todos. Ejemplo: “Aquí no hay nadie que sepa hacer eso” o “todo el mundo usa Facebook en horarios de trabajo”.

El problema con las generalizaciones es que buscan definir a todo un grupo sin tener en cuenta las situaciones individuales. Y cuando la generalización es negativa, todos se sienten atacados, pero quien no se da por aludido puede sentirse ofendido.

Esas mismas frases dichas de la siguiente manera dejan de ser generales y evitan la ofensa.

“No conozco a nadie aquí que sepa hacer esto”. Da beneficio a la duda y la oportunidad de que alguien sí sepa.

“He visto a varias personas haciendo asuntos personales en horario de trabajo”. Especifica la situación y pasa de ser una opinión a ser un hecho.

5. Correcciones en público

Esto es decirle a alguien que ha dicho o hecho algo mal, haciéndoselo saber frente a los demás.

Esto es un problema porque deja a la otra persona en ridículo hiriendo su ego y su autoestima en público.

No conozco a nadie que le guste que le llamen la atención en privado. En público es muchísimo peor.

Pero el feedback es bueno y ayuda a mejorar. Por ello, si te das cuenta de que alguien ha cometido un error, toma nota y hazlo saber más tarde cuando estéis solos. Pero procura hacerlo con tacto, buscando darle información constructiva sobre cómo mejorar, y no solamente negativa sobre lo que hizo o dijo mal.

Nadie es perfecto, e incluso las personas más cercanas, empáticas y carismáticas cometen estos errores de comunicación de vez en cuando.

Lo importante es que, si los cometes tú, te des cuenta a tiempo y evites repetirlos. Porque en la medida en la que tu manera de comunicar incluya estos errores con frecuencia, la gente terminará huyendo de ti. En cambio, si haces todo lo contrario siendo una persona más cercana, ganarás en magnetismo, motivarás a tu equipo y éste te ayudará a conseguir tus propios objetivos.

Además, como líder, identificar estos errores en tus colaboradores te ayudará a corregir malas prácticas, cortándolas de raíz y facilitar un ambiente de más positivo y productivo, que ayude a las personas a dar lo mejor de sí, y hacerlo con ganas.

En el próximo vídeo de esta serie te mostraré un sistema de comunicación de tres fases que te ayudará a motivar a tu equipo a trabajar mejor. Porque la comunicación del líder es clave para que un equipo sepa qué hacer y cómo hacerlo.

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Y si conoces a alguien que necesite mejorar el rendimiento de su equipo, por favor comparte este vídeo y ayúdale a conseguir un equipo de alto rendimiento.

Nos vemos en el siguiente vídeo.

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Sebastián Lora
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