El año pasado cometí un error garrafal del que todavía me arrepiento. Una nueva participante en nuestro club de Toastmasters que venía con muchas ganas y desparpajo dio su primer discurso. Me tocó hacer su evaluación y fui muy duro con ella. Como había demostrado tener grandes aptitudes a la hora de hablar en público, no la evalué como principiante. La evalué como hubiera hecho con alguien más experimentado. ¿El resultado? Dejó el club.
La situación me hizo pensar mucho. No es justo meter prisas a alguien que está aprendiendo a gatear. Por eso mismo, no es justo pedir a un principiante que use técnicas avanzadas. Es inorgánico, es ilógico es injusto.
Todo lo que escribo tiene como único fin ayudarte a hablar mejor frente a un público. Pero si estás iniciándote en estos menesteres, puede que algunos de mis consejos no tengan mucho sentido en este momento. Por ello, si estás empezando ten paciencia, que todo llega. Mientras tanto, toma nota de los siguientes puntos.
Al principio cuesta. Pero si mejoras en los siguientes aspectos el cambio será sustancial. Ya habrá tiempo para entrar más en detalle y hacer malabares.
1. Movimiento en escena
Moverse sin propósito es un despropósito. Distrae a tu público de tu mensaje y demuestra que estás nervioso. Fija los pies en el suelo a la altura de los hombros y tu mensaje ganará fuerza. Muévete sólo para trasladarte y cambiar de lugar de modo que puedas acercarte físicamente a la gente.
2. Contacto visual
El síndrome del ventilador oscilante es muy habitual. Hacemos como que miramos a la gente pero no miramos a nadie en concreto. Si estableces contacto visual de manera individual con cada persona, al final todos sentirán que les has hablado individualmente. Y eso tiene un impacto brutal en su percepción sobre nuestra charla.
3. Lenguaje positivo vs negativo
Las afirmaciones negativas son peligrosas porque hacen énfasis en lo que no queremos. Decir “no me gusta levantarme pronto” deja en el oyente la imagen de levantarse pronto. En cambio, decir “me encanta levantarme tarde” deja la imagen de levantarse tarde. El mensaje es el mismo, el resultado no. Siempre que puedas usa lenguaje positivo para dar el impacto deseado a tu mensaje.
4. Uso de muletillas
“Ehhh”, “ahhh”, “pues”, “¿no?”, “¿hmm?” son las más habituales en español. Son abortos de la naturaleza políticamente aceptados debido a su uso indiscriminado. Usar una de vez en cuando es normal. Usarlas en exceso distrae y resta credibilidad porque da la impresión de falta de preparación. Cámbialas por una pausa. Te traerá mejores resultados.
5. Proyección de la voz
Las presentaciones son poco eficaces para transmitir conocimiento dado que el medio auditivo no es el mejor para entender y retener. Imagina si no te escuchan. Por ello es importante que te asegures de que lo hagan. Proyecta la voz de manera que te escuchen en la última fila pero sin dejar sordos a los de la primera. Además, nunca afirmes nada con entonación ascendente ya que le restarás contundencia a la afirmación haciéndola parecer una pregunta.
Tener presentes estos cinco puntos no te convertirá en Steve Jobs. Pero sí te permitirá dar un paso de gigante a la hora de mejorar tu manera de presentar.
(Y a ti, si está leyendo esto, mil disculpas por la evaluación. El club siempre tendrá las puertas abiertas para ti.)
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